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Hacer aliyá justo a tiempo



Tan sólo unos meses antes del reciente y trágico atentado en Niza, Francia, La Fraternidad ayudó a una pareja judía que vivía allí a hacer aliyá (inmigrar a Israel). Su historia pinta un panorama sombrío de la situación de los judíos en Niza, lo que enfatiza la necesidad que tienen de nuestra ayuda y oraciones.

“A la sociedad francesa nunca le agradaron mucho los judíos”, dice el rabino Eliyahu­­, “pero desde el Holocausto se nos toleraba, ya que se volvió políticamente incorrecto mostrarse abiertamente antisemita”.

El rabino Eliyahu y su esposa, Suzan, nacieron en Francia; tienen siete hijos y 15 nietos. Tres de sus hijos hicieron aliyá hace unos tres años y sus otros hijos actualmente están haciendo planes para mudarse a la Tierra Santa.El rabino Eliyahu es un rabí en la sureña ciudad de Niza, donde él y su esposa han vivido durante los últimos 20 años. Hay alrededor de 20,000 judíos en Niza, pero muchos de ellos están planeando mudarse a Israel.

“Siempre quisimos hacer aliyá”, explica Suzan. “Sin embargo, es extremadamente difícil dejar el trabajo y el país donde fuiste criada y educada, para empezar de­sde cero en un lugar donde no puedes ni pedir una pizza o llenar un formulario en el banco porque no hablas el idioma”, continúa.

Aunque ya tenían el sueño de hacer aliyá antes de la actual ola de discriminación y amenazas hacia los judíos, el auge del antisemitismo sin duda ha jugado un papel importante en su decisión de abandonar Francia. “Me negué a andar por las calles sin vestir la kipá, por lo que me volví blanco del acoso en las calles de Niza”, explica el rabino Eliyahu. “A mis nietos, que también usan kipás, no se les permite jugar al aire libre y rara vez visitan un parque o van caminando a la casa de un amigo”.

A pesar de la situación asfixiante en Francia, la complejidad de desarraigar sus vidas parecía abrumadora. Pero eso cambió cuando se reunieron con Yael, la representante de La Fraternidad a cargo de la aliyá desde Francia.“La Fraternidad ayuda financieramente a todos los nuevos olim (inmigrantes), al proporcionarles los tiquetes de avión y una subvención para ayudarles a empezar su vida en Israel”, explica Yael. “También ofrecemos los seminarios Primeros Pasos, que proveen información a los nuevos inmigrantes sobre cuidados de la salud, educación, opciones de vivienda y asesoría de trabajo”.

Por el momento, Eliyahu y Suzan están viviendo en el apartamento de su hija en Israel, hasta que encuentran un hogar propio. Durante los próximos seis meses, ambos estarán participando en un ulpan (curso de idioma hebreo), financiado por La Fraternidad, y tienen la esperanza de restablecer sus vidas en Israel una vez que puedan hablar hebreo con más fluidez.

“Desde mi llegada a Israel, siento que he resucitado”, dice Suzan. “Por fin puedo ser quien soy, una judía que está orgullosa de su herencia y que siente pasión por su fe. En Francia, como judía, no podía ir con la frente en alto, y ahora que estoy en mi hogar en Israel, gracias a La Fraternidad, nunca más inclinaré la cabeza con vergüenza frente al antisemitismo y la discriminación”.

 

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