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Proteger las madres expectantes de Israel durante tiempos de guerra

Anat estaba atendiendo un parto en la sala de maternidad del Centro Médico Barzilai, tal como lo había hecho miles de veces antes. Pero este no era un parto ordinario. Israel estaba en medio de la guerra del 2014 con Hamás. Mientras los cohetes terroristas amenazaban a los ciudadanos israelíes, el ejército israelí trabajaba para destruir la enorme infraestructura de túneles subterráneos que Hamás había construido para atacar ciudades en Israel.

“‘¡Empuje!’, grité cuando la cabeza del bebé estaba coronando”, recordó Anat mientras nos encontrábamos sentados en su despacho en el Centro Médico Barzilai¬, “y de repente oímos el sonido ensordecedor de una sirena”.

Miré a Anat fijamente y con incredulidad mientras ella continuó el relato, diciendo: “La miré directamente a los ojos y le dije con certeza: ‘¡No la dejaré!’” Unos segundos más tarde, mientras Anat ayudaba a traer una nueva vida al mundo, estalló una fuerte explosión. Ellas sintieron que el edificio temblaba.

Un cohete había caído en los terrenos del hospital, a unos 25 metros de donde Anat estaba de pie con un bebé recién nacido en sus brazos. “Simplemente empezamos a llorar juntas”, ella dijo. “Y mientras yo sostenía al bebé, empecé a cantar Am Yisrael Chai, La Nación de Israel Vive”.

Anat sabía que acababa de presenciar un milagro. Sin embargo, ella también sabe que Dios no quiere que confiemos sólo en milagros. Como enfermera partera, jefa del departamento de maternidad, ella tiene la responsabilidad de asegurar que sus pacientes y el personal tengan un refugio fortificado apropiado. Desafortunadamente, en aquel momento, la sala de maternidad no estaba fortificada y el área más cercana que tenía protección era la Unidad de FIV del edificio adyacente.

El profesor Eyal Entebbe, que dirige el Departamento de Obstetricia y Ginecología del Centro Médico Barzilai, explicó la constante amenaza que enfrentan en el hospital. “Esta región del país es totalmente impredecible. Cohetes y misiles pueden caer sobre esta ciudad en cualquier momento y con tan sólo un instante de preaviso”.

El profesor Entebbe ha trabajado para el hospital durante dos guerras con Gaza y ha experimentado años de ataques con cohetes entre estos dos conflictos principales. “Es un gran problema para el personal de la sala de maternidad”, él dijo. “Todo el mundo está entrenado para correr a un refugio antibombas cuando oyen una sirena, pero nuestro personal no puede hacerlo”.

Hamás disparó más de 4,500 cohetes y misiles contra Israel durante la operación Margen Protector en el año 2014. Casi todas las ciudades israelíes fueron golpeadas, pero las ciudades cercanas a Gaza recibieron cientos de cohetes durante la guerra, incluyendo la ciudad de Ashkelon, donde se encuentra el Centro Médico Barzilai.

“Nuestra sala de maternidad no tenía ninguna fortificación”, recordó Anat. “Si un cohete golpeara nuestro pabellón, Dios no lo quiera, no había ningún lugar al que pudiéramos correr o en el que se pudiera proteger a las madres y a los recién nacidos”. La grave situación en el Hospital Barzilai llevó a La Fraternidad a tomar medidas, y nuestro ministerio se siente muy bendecido por haber tenido el privilegio de financiar la construcción de tres cuartos fortificados de parto en la sala de maternidad del hospital.

Anat se mostró muy conmovida cuando habló de las guerras actuales, la amenaza de un nuevo ataque con cohetes y el apoyo excepcional de La Fraternidad al pueblo judío y al Centro Médico Barzilai en particular.

“Nuestras enfermeras parteras están acostumbradas a la guerra. Casi todas las personas en nuestro pabellón tuvieron un hijo o un esposo en la línea de fuego. Y mientras nuestros seres queridos servían al país en la batalla, nosotros también servíamos a nuestro país en la sala de maternidad”, dijo Anat.

Ella continuó: “Gracias a La Fraternidad, nuestra sala de maternidad ahora está asegurada y fortificada, para que podamos hacer nuestro trabajo en un ambiente protegido, y así brindar el mejor cuidado posible a nuestros pacientes. Dios bendiga a La Fraternidad por el generoso apoyo que brinda al pueblo judío y por fortalecer a Israel mientras enfrenta amenazas y desafíos severos”.

 

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