Audiolibros para los ciegos

El Proyecto de Audiolibros de La Fraternidad permite que aquellos israelíes que sufren de discapacidades visuales, muchos de ellos de edad avanzada, puedan disfrutar del placer de escuchar la literatura. Para muchas de estas personas, el deterioro de su visión significa llevar una vida de aislamiento y desesperación. Muchos no están en condiciones físicas para salir de sus hogares, por lo que se encuentran atrapados en el silencio, con tan sólo sus recuerdos — a menudo sombríos — para hacerles compañía.

A estas personas, se les entregan los audiolibros en sus hogares con el fin de ofrecerles una manera de mantenerse ocupadas, entretenidas y vibrantes, lo cual es especialmente importante para los adultos mayores que participan en el programa.

Restauración de la alegría de David y Nina

David tiene 91 años de edad, y durante los últimos 10 años su visión se ha ido deteriorando hasta el punto de que ya no puede leer o incluso ver la televisión. La esposa de David, Nina, tiene 90 años y su vista también ha empeorado progresivamente en los últimos años. Al igual que David, ella tampoco puede disfrutar la lectura de un libro o una revista, y lo que una vez fue una fuente de alegría y risa para esta pareja, ya no está disponible para ellos.

David y Nina reconocen que han sido bendecidos con longevidad y están agradecidos por cada momento de sus vidas. Sin embargo, los años que han pasado desde que perdieron la vista han sido difíciles. Han tenido que hacer muchos ajustes dolorosos pero necesarios en sus vidas.

Lamentablemente, sin la televisión o la alegría de leer, la envejecida pareja no tenía nada que desviara sus pensamientos del pasado. Nina se sentaba día tras día en una silla en la sala de estar, y su imaginación volvía a su infancia cuando luchaba para evitar los campos de muerte nazi. David se sentaba frente a ella, con su mente recorriendo los recuerdos del Ejército Rojo y las catastróficas batallas entre Rusia y Alemania en las que participó durante la Segunda Guerra Mundial.

Hace poco más de un año, David y Nina se unieron al Proyecto de Audiolibros para ciegos de La Fraternidad, que tiene disponible una amplia biblioteca de audiolibros que pueden disfrutar juntos. Esto los liberó del confinamiento de recuerdos oscuros y les permitió reír juntos como pareja en sus años crepusculares.

“Antes de unirnos al proyecto para ciegos de La Fraternidad, mi esposa y yo nos sumíamos en mucha tristeza y desesperación”, dice David. “Los pensamientos del pasado no nos dejaban en paz y no había forma de llenar nuestras mentes y corazones de alegría. Cada día le agradezco a La Fraternidad por este regalo. Ahora mi esposa y yo escuchamos audiolibros todos los días, y una vez más la risa y la alegría llenan nuestra casa”.

 

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