Formato Para Imprimir »

Israel es mi verdadero hogar

Natalia, de 44 años de edad, siempre soñó con hacer aliyá (inmigrar a Israel) algún día. Ella creía que vivir en Tierra Santa le permitiría volver a sus raíces judías. “Siempre pensé que Israel era mi verdadero hogar”, dice Natalia. “Sentí que eventualmente llegaría a Tierra Santa”.

Pero ella nació en Ucrania y había construido toda una vida allí, al casarse con su marido, Alexander, de 45 años, y criar a su hijo de 9 años, Mykyta. Sentía que tenía una vida familiar estable, así que la esperanza de comenzar una nueva vida en Israel parecía un riesgo demasiado grande. No quería desarraigar a su familia.

Hasta que estalló la guerra en su ciudad natal, y todo cambió.

Desde el año 2014, cuando los separatistas apoyados por Rusia asumieron el poder en Donetsk y en otras partes circundantes de la región, la ciudad se ha convertido en una zona de guerra. Una vez que comenzaron las hostilidades, los frecuentes bombardeos y ataques de artillería dañaron la economía. “Donetsk es una ciudad industrial”, dice Alexander. “Desde que comenzó la guerra, muchas empresas han cerrado. La gente ha perdido su empleo. Eso fue lo que me pasó a mí”.

El apartamento de la familia estaba parcialmente dañado. “Tuvimos que abandonar la ciudad por un tiempo”, dice Alexander. “Una vez que volvimos, las cosas siguieron exactamente igual a como eran cuando nos fuimos. No mejoraron. El sonido de los proyectiles explotando aún se puede oír en Donetsk”.

La familia decidió tomar un Vuelo de Libertad de La Fraternidad a Tierra Santa.

“Fue la idea de mudarnos a Israel lo que le dio a nuestra familia la fortaleza para sobrevivir bajo aquellas condiciones difíciles”, dice Natalia.

“Es una nueva aventura en la vida”, dice Mykyta.

“Este Vuelo de Libertad de La Fraternidad es una oportunidad para comenzar una nueva vida después de experimentar los horrores de la guerra”, agrega Alexander.

Alexander planea aprender hebreo y encontrar un trabajo de inmediato. “No tenemos miedo de tomar cualquier trabajo que se nos presente”, dice Alexander.

“Lo que también me gusta de Israel es el hecho de que usted puede iniciar su propio negocio. Mi hijo tiene el sueño de abrir su propia pequeña cafetería. Le ayudaré cuando lo haga”, dice Natalia.

Ellos se sienten bendecidos por La Fraternidad y nuestros maravillosos donantes por brindar tanto apoyo a su familia. “Me sorprende que los donantes estén tan dispuestos a ayudar a la gente sin pedir nada a cambio”, dice Natalia. “Simplemente no tiene precio. Gracias”.

 

All active news articles