Los cristianos se preocupan por Israel

Una noche, la semana pasada, viajaba a Jerusalén con una amiga y sus dos hijos adolescentes. Íbamos a dar un paseo por el Muro Occidental al amanecer, donde el abuelo de los chicos, de ochenta y cinco años de edad, iba a ser filmado compartiendo sus extraordinarias experiencias de vida.

En el camino, los muchachos querían entender por qué estábamos haciendo aquello. Les dije que queríamos compartir la fascinante vida de su abuelo y sus palabras de sabiduría con los cristianos de todo el mundo. Hubo un silencio en el auto y casi podía oír los engranajes girando en sus cerebros, mientras trataban de comprender lo que yo acababa de decir.

“¿Por qué los cristianos de todo el mundo se preocupan por nosotros los judíos, que vivimos aquí en Israel?”, preguntaron los chicos.

Hicieron que me devolviera a un tiempo en el que me habría hecho la misma pregunta. Yo había crecido en Estados Unidos, pero nunca tuve ninguna interacción significativa con la comunidad cristiana. Durante aquel tiempo, no tuve ni una sola amiga cristiana. Como muchos judíos, desconfiaba de los cristianos, ya que estaba segura de que querían convertirnos o hacernos daño. Acepté la antigua creencia, compartida por muchos judíos, de que si los cristianos están ayudando a Israel, es porque quieren a todos los judíos dentro de Israel, para que todos seamos asesinados cuando venga el Mesías.

Irónicamente, fue sólo cuando me mudé a Israel que llegué a descubrir y maravillarme de la amistad increíble y genuina que tantos cristianos le han ofrecido a Israel y al pueblo judío. Fue aquí donde hice mis primeros amigos cristianos y encontré mi lugar en La Fraternidad, una oportunidad increíble para hacer un trabajo maravilloso, por el que le agradezco a Dios todos los días. Al conocer a más y más cristianos, me ha sorprendido lo mucho que tenemos en común y lo poderosos que podemos ser cuando trabajamos juntos.

Compartí con aquellos muchachos que los cristianos de todo el mundo realmente se preocupan por los judíos y por Israel. Les dije que muchos cristianos se mantienen fieles a las palabras de la Biblia en Génesis 12:3, donde dice “bendeciré a los que te bendigan”. Les dije que muchos de nuestros amigos no sólo apoyan nuestro derecho a vivir en Israel, sino que también luchan por ese derecho y nos defienden con sus palabras. Los chicos quedaron atónitos al conocer lo mucho que los cristianos han donado a las causas israelíes y judías, simplemente porque nos aman y creen en nosotros.

Estoy tan agradecida por haber tenido la oportunidad de decirles a aquellos muchachos, que pronto serán soldados israelíes y luego los futuros líderes de Israel, la verdad sobre nuestros amigos cristianos. Por varias razones, es importante que los israelíes sepan que hay cristianos que nos apoyan.

En primer lugar, es alentador. Después de siglos de persecución, es bueno saber que tenemos amigos. Al prepararse estos muchachos, y mis propios hijos, para defender nuestro país, espero que el conocimiento de que tienen partidarios alrededor del mundo les fortalezca. No me malinterpreten; hace mucho tiempo que nosotros los judíos reconocimos que nuestro único apoyo verdadero es el Dios Todopoderoso. Sólo en él confiamos. Pero saber que hay gentiles que nos guardan las espaldas y que defienden nuestra causa, significa mucho para un país que a menudo se siente aislado y solo.

En segundo lugar, los judíos y los israelíes necesitan saber del apoyo cristiano para que podamos trabajar juntos. ¿Cuántas vidas se han salvado porque el fundador de La Fraternidad, el rabino Eckstein, perseveró en acercarse a amigos cristianos y construir relaciones? ¿Cuánto han aportado nuestras dos comunidades de fe al mundo porque estuvimos dispuestos a trabajar juntos y apoyarnos unos a otros? Sólo podemos construir este tipo de amistades si sabemos que hay amigos por encontrar.

La tercera razón es una que ni siquiera puedo poner en palabras. Recientemente compartí una comida de Shabbat con un grupo de cristianos visitantes. Fue una noche muy emotiva donde se hicieron conexiones significativas, se derrumbaron estereotipos y se produjeron avances hacia el entendimiento. Al final de la tarde, me volví hacia el pastor que dirigía el grupo y le dije que, aunque yo no sabía cómo explicar lo que había sucedido, sabía que aquello era más grande que cualquiera de nosotros solos.

El trabajo que estamos haciendo juntos es parte del plan más amplio de Dios. Las conexiones establecidas están cerrando brechas que han existido por milenios. Algo se está reparando en el tejido del cosmos. Mi oración es que los judíos y los cristianos continúen trabajando juntos, de forma más fuerte, más audaz y con un creciente respeto mutuo.

-Yonit Rothchild

 

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