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Escuelas para israelíes con desafíos

Las escuelas WIZO, apoyadas por La Fraternidad, brindan la mejor educación posible a más de 5,500 jóvenes israelíes entre los 12 y 18 años de edad. Muchos de estos jóvenes provienen de entornos desfavorecidos y muchos enfrentan desafíos sociales y educativos.

Uno de estos jóvenes es Adiso. él tiene 17 años, cursa el doceavo grado en la escuela WIZO Nachlat Yehuda Youth Village en Rishon LeZion y vive en las residencias estudiantiles.

Adiso creció en Gan Yavneh, un pequeño pueblo en el sur de Israel, y es uno de tres hijos de una familia que hizo aliyá (inmigró a Israel) desde Etiopía. La situación económica de la familia es muy grave, y cuando Adiso llegó por primera vez a Nachlat Yehuda hace cinco años, tuvo que lidiar con muchas carencias sociales, emocionales y educativas. Dos años antes de llegar a Nachlat Yehuda, uno de los amigos más cercanos de Adiso se suicidó. Este trauma y dolor provocaron que Adiso se deprimiera y se aislara de sus compañeros.

Al igual que muchos jóvenes que han tenido una infancia traumática, Adiso era violento, tanto física como verbalmente, durante sus primeros años en Nachlat Yehuda. Este tipo de conducta lo aisló de la comunidad escolar, ya que incluso al personal educativo le daba miedo enfrentar su mal comportamiento.

Pero el equipo de Nachlat Yehuda no se rindió tan fácilmente, y uno de los maestros de Adiso y el trabajador social encargado, estaban decididos a abrir canales de comunicación con él. Conversaban con Adiso constantemente y él comenzó a sincerarse sobre los tremendos desafíos en su vida. A menudo repetía que no tenía voluntad para seguir viviendo.

Además del trabajador social, Adiso comenzó a conectarse con el maestro de educación física y a construir una relación significativa debido al origen etíope que comparten. Los dos se ejercitaban juntos en las instalaciones deportivas de Rishon LeZion. Con gran esfuerzo y entrenamiento constante, Adiso experimentó lo que es tener éxito en el gimnasio. Estaba aprendiendo que el trabajo duro da frutos. Adiso comenzó a mejorar no sólo físicamente, sino también académicamente.

Hoy, Adiso se ha transformado a sí mismo. Gracias a la ardua labor y el apoyo de sus mentores en Nachlat Yehuda, se ha convertido en un estudiante agradable y accesible. Ha cambiado completamente su trayectoria y está sobresaliendo académicamente.

Adiso también ha reconstruido la relación con su familia y su padre ahora viene para celebrar los logros de su hijo. Al final del año escolar, el equipo de Nachlat Yehuda honró a Adiso con un certificado de excelencia. Su orgulloso padre vino para mostrarle su apoyo y le dio un abrazo enorme.

Adiso se ha convertido en un estudiante y atleta modelo, inspirando a otros con su fuerza y éxito. La comunidad de Nachlat Yehuda y La Fraternidad no podrían sentirse más orgullosos del camino que ha forjado Adiso.

 

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