Orgulloso de estar en casa en Israel

David, de 16 años y oriundo de Ucrania, ya sabe algo de hebreo y sueña con servir en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) una vez que haga aliyá (inmigre a Israel) en un Vuelo de Libertad de La Fraternidad. La crianza judía de David, lo hace sentir orgulloso de poder finalmente mudarse a su hogar en Israel.

Al igual que muchas familias ucranianas, la familia de David comenzó a considerar hacer aliyá cuando estalló la guerra en las regiones de Donetsk y Lugansk. “Todos nuestros parientes se mudaron a Israel”, dice Yulia, la madre de David. “Somos los únicos miembros de nuestra familia extendida que hemos vivido en esta área peligrosa durante los tres años del conflicto, la cual se convirtió, una y otra vez, en el blanco de dos fuerzas opuestas: los militantes pro-rusos y el ejército ucraniano.

Cuando estalló la guerra, Yulia estaba cuidando a su hijo recién nacido, Nazar. Esperaba regresar a su trabajo en un banco, pero su oficina se cerró debido a las consecuencias económicas de la guerra. “Mi esposo, Vasyl, había trabajado en el mismo banco, pero finalmente se cerró. Para poder proporcionar a nuestra familia las necesidades básicas, tuvo que trabajar en Rusia durante un tiempo. Yo dejé de buscar trabajo porque era casi imposible de encontrar. Las empresas comenzaron a alejarse de los territorios devastados por la guerra. Las que se quedaron no podían ofrecer salarios decentes”.

Según Yulia, ninguna operación militar golpeó directamente a su pueblo. “Sin embargo, durante los momentos de escalada, se escuchaban los ecos de la guerra cerca de nuestro hogar. Cuando esto sucedía, intentábamos protegernos lo más posible. Las calles no eran seguras. Había muchos crímenes y saqueos. No abandonamos la zona porque estábamos esperando el momento en que nos aprobaran hacer aliyá a Israel”.

No obstante, la familia a veces tenía que salir del área devastada por la guerra. Yulia explica: “Cuando David cumplió 16 años, necesitaba un pasaporte. Para conseguirlo, tuvimos que soportar hacer viajes agotadores desde el territorio ocupado a través de numerosos puestos de control militar. Esos viajes siempre eran peligrosos porque nadie sabía cuándo los bombardeos podrían alcanzar a los civiles. Podría suceder en cualquier momento. Sin embargo, hicimos esos viajes varias veces. La primera vez fue para obtener un pasaporte ucraniano para David. La segunda vez fue para obtener un pasaporte extranjero y una visa para Israel. No fue fácil, pero la organización judía apoyada por La Fraternidad en la región de Donbass, ayudó a nuestra familia por este proceso”.

Según Yulia, la familia quería irse de Ucrania en el año 2014, pero el proceso para obtener todos los documentos y permisos para hacer aliyá tomó tres años.

“Israel es el único país que puede ayudarnos. Sólo allí nosotros y nuestros hijos podemos estar seguros. No nos dimos por vencidos en el pasado y estamos mirando hacia el futuro con expectación”, dice Yulia.

Yulia y Vasyl están ansiosos de aprender hebreo. “Es esencial conocer el idioma del país en el que vas a vivir”, dice Yulia. “También espero que mi título de financista sea reconocido. En cualquier caso, estamos listos para hacer cualquier trabajo con el fin de comenzar nuestra vida en Israel. Aunque no es fácil romper los lazos con Ucrania, después de 39 años de vivir allí, ¡por delante nos espera una nueva vida!”

La familia está orgullosa del hecho de que están regresando a su patria histórica. “Durante el tiempo que vivimos en Ucrania, siempre estuvimos interesados en la historia de nuestra familia”, dice Yulia. “Incluso visitamos los lugares donde vivían nuestros parientes ancianos. Desafortunadamente, no pudimos rastrear la historia de todos nuestros antepasados. Esto se debe principalmente al hecho de que, durante la época de la Unión Soviética, los judíos a menudo tenían que ocultar sus verdaderos apellidos”.

“Recuerdo los momentos en que mis compañeros de clase se burlaban de mí por mi apellido de soltera judío. Sin embargo, no he encontrado antisemitismo en la Ucrania moderna. Nuestro hijo David está muy orgulloso de sus orígenes judíos y siempre les cuenta a sus amigos sobre eso. Una vez que lleguemos a Israel, continuaremos estudiando la historia del pueblo judío”.

La familia se siente bendecida de hacer aliyá con La Fraternidad. “El apoyo financiero y emocional ha sido muy útil e invaluable para nosotros. Gracias por ayudarnos”.

 

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