Sobrevivientes del Holocausto en el Muro Occidental

El Holocausto no sólo les robó a muchos judíos sus seres queridos, sino también su capacidad de adorar a Dios. Esta es la razón por la que hoy La Fraternidad les celebró su bar y bat mitzvá a 45 sobrevivientes del Holocausto, permitiéndoles asistir a esta gran celebración judía por la mayoría de edad, más de 70 años después de finalizada la Segunda Guerra Mundial.

Por lo general, los judíos celebran su mayoría de edad, o bar mitzvá (para los chicos) y bat mitzvá (para las chicas), cuando son niños. Estos 45 sobrevivientes llegaron a la edad de bar o bat mitzvá durante la guerra o inmediatamente después, por lo que nunca participaron en la ceremonia que marca la entrada de un niño o una niña judía a la edad adulta. Alexander Buchnik, uno de los participantes en el evento de hoy, dijo: “Toda mi vida, sentí que me hacía falta mucho esto. Estoy muy emocionado y feliz”.

El día estuvo lleno de alegría, gratitud y alabanza a Dios. Primero, Yael Eckstein dio la bienvenida a los participantes en el Muro Occidental, uno de los sitios más sagrados del judaísmo. Cuando llegaron los ancianos, se les dividieron en dos grupos. Un grupo recorrió los túneles del Muro Occidental, donde exploraron los pasadizos subterráneos ocultos a la vista. El segundo grupo recorrió el Centro Cadena de Generaciones, que incluye ocho salas subterráneas con obras de arte en vidrio que muestran la historia judía.

Después de que completaron los tours, las mujeres asistieron a sus ceremonias de bat mitzvá, donde encendieron velas y oraron por los miembros de sus familias que fueron asesinados durante el Holocausto, así como por sus hijos y nietos.

Los hombres asistieron a sus ceremonias de bar mitzvá, donde se pusieron los tefilín, o “filacterias”, que son un conjunto de pequeñas cajas de cuero negro, que contienen rollos de pergamino con inscripciones de versos de la Torá. Después de su bar mitzvá, los niños están obligados a usar los tefilín todos los días durante las oraciones de la mañana (excepto en Shabat y durante las festividades) por el resto de sus vidas.

La tradición judía nos dice que las ceremonias de bar y bat mitzvá sirven para marcar el momento en que los niños se hacen responsables de sus acciones. Un niño se convierte en un bar mitzvá, que significa “hijo de los mandamientos”, a la edad de 13 años; una niña se convierte en una bat mitzvá, o “hija de los mandamientos”, a los 12 años. En este momento asumen la responsabilidad de su comportamiento moral y religioso, así como los otros privilegios que conlleva ser judío.

A pesar de que estos sobrevivientes están celebrando un poco tarde, el solo hecho de poder celebrar los hizo muy felices. Ahora que son ancianos, muchos de ellos dijeron que desde hace tiempo han sentido que, debido a que nunca tuvieron un bar o bat mitzvá, algo les hacía falta a sus identidades judías. Aspir Ravicher tenía 11 años cuando comenzó la guerra. Su familia huyó de su hogar en Ucrania hacia Rusia. Durante la guerra, vivieron huyendo, enfocados únicamente en la necesidad de sobrevivir ese día.

“Escapamos sin más que la ropa que llevábamos puesta. No teníamos nada, siempre estábamos hambrientos y vivíamos en un lugar lleno de gente. Recuerdo que hacía mucho frío y que tenía mucha hambre. Un bat mitzvá no era algo que podríamos haber hecho”, recordó Ravicher.

Después de las ceremonias, todo el grupo se reunió y cantó el Hatikva, el himno nacional de Israel, en la plaza del Muro Occidental. Luego disfrutaron de una comida festiva, seguida de bailes israelíes tradicionales.

Fue un gozo ver a estos sobrevivientes finalmente celebrar algo que todo judío debería experimentar. Durante la cena y el baile, ellos encontraron a su niño interno. Bailaron con la energía que bailan las niñas bat mitzvá de 12 años y los niños bar mitzvá de 13 años.

Todos los participantes tuvieron una noche encantadora.

El rabino Yechiel Eckstein dijo: “Me resulta difícil pensar en algo más inspirador que unos ancianos sobrevivientes del Holocausto teniendo una tardía celebración de bar y bat mitzvá en el lugar más sagrado para el pueblo judío, luego de sobrevivir al terror de los nazis y de que se les robara su infancia”.

Anualmente, La Fraternidad apoya a 20,000 sobrevivientes del Holocausto en todo Israel, incluyendo 18 de los beneficiarios de nuestro programa Con Dignidad y Fraternidad que participaron en el evento de hoy. La Fraternidad brinda a los sobrevivientes de bajos ingresos comida, atención dental, servicios médicos de emergencia y compañía para los que están solos.

“Estos sobrevivientes son héroes”, dijo el rabino Eckstein, refiriéndose al grupo de hoy. “Estoy muy agradecido de ser parte de esta experiencia que para ellos es trascendental. Los ayudamos durante todo el año y agradezco la oportunidad de ser parte de este emocionante evento”.

 

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