Una madre en necesidad

El Centro de Llamadas de La Fraternidad está disponible para cualquier persona en Israel y, a menudo, es la última esperanza para las personas que ya no aguantan más. Nuestros operadores ayudan a quienes llaman, redirigiéndolos a un proyecto de La Fraternidad, o bien a una institución gubernamental u organización sin fines de lucro que les pueda ayudar.

Esta línea directa ayuda a personas como Talya, de 42 años, que trabaja duro a tiempo completo en una tienda de alquiler de automóviles para mantener a sus tres hijos. Talya está separada de su esposo y no recibe manutención de menores. Con su magro salario, apenas puede pagar el alquiler y comprar alimentos. Cuando supo que a su hijo le habían ofrecido cupo en una clase para niños superdotados, también se dio cuenta de que el costo sería demasiado alto. La escuela no cubriría ni eximiría a su hijo de la tasa de matrícula, por lo que se puso en contacto con el Centro de Llamadas de La Fraternidad.

“Me gustaría agradecer al Centro de Llamadas de La Fraternidad por su solícita actitud y ayuda”, dijo Talya.

“Hace aproximadamente un mes, llamé a la línea directa para pedir ayuda con los pagos escolares de mi hijo. Mientras hablaba con el coordinador, sentí que había un ángel al otro lado del teléfono que quería ayudar.

“En el plazo de una semana después de mi conversación con el coordinador, recibí el pago de la matrícula para mi hijo, que está estudiando psicología en el programa para estudiantes sobresalientes y superdotados”, comentó.

“Me gustaría agradecer a todos los donantes al Centro de Llamadas, incluido el personal y todos los que están tras bastidores. Personalmente, quiero agradecer a Anat, la operadora de la línea directa que atendió mi llamada, por la calidez y la fuerza que me brindó.

“Solía sentirme sola. Sólo tengo a mis hijos y a mí misma, eso es todo, sin ningún otro apoyo familiar. Pero ahora me siento parte de la familia mucho más grande de La Fraternidad. Sentir tanta calidez y amor de ustedes y de todos los donantes, no es algo que dé por sentado.

“¡Muchas gracias!”, añadió Talya.

 

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