Un día en la playa

Recientemente, La Fraternidad organizó un paseo a la playa para ancianos que se encuentran confinados en sus casas en la ciudad de Kiryat Gat, en Israel. Los voluntarios recogieron a los ancianos en sus hogares, utilizando vehículos especiales con elevadores para silla de ruedas. Algunos ancianos no habían visto el mar durante mucho tiempo y sintieron una gran alegría durante la excursión.

Uno de los ancianos, Shmuel, de 86 años, requiere atención de enfermería las 24 horas. No había visto el mar en años. Cuando llegó a la orilla, parecía un niño que veía el agua por primera vez.

Shmuel se acostó en la playa con la ropa puesta, rindiéndose al calor del suelo y del sol, mientras esperaba a que las olas le cubrieran las piernas. Después de la primera ola se puso a reír.

"Toda la mañana derramé lágrimas, mientras estuve sentada en el agua junto a Shmuel y él me contaba de su vida tan difícil", dijo una voluntaria de La Fraternidad. "Habló de su infancia, su matrimonio y de estar solo. Expresó mucha alegría y agradecimiento por aquel momento".

La Fraternidad se siente bendecida no sólo por poder cubrir las necesidades básicas de ancianos pobres en todo Israel, sino también por brindarles días de alegría, como un paseo a la playa, para aligerar sus espíritus y darles algo de consuelo.

 

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