Bendecir el futuro de Israel

Aunque La Fraternidad es muy conocida por haber traído a miles de familias judías necesitadas a Israel para hacer aliyá, los proyectos klitá (reasentamiento) de La Fraternidad son menos conocidos pero igual de importantes, ya que ayudan a los nuevos inmigrantes a hacer esa transición importante a un nuevo país, un nuevo idioma y una nueva cultura. La Fraternidad apoya más de 31 proyectos klitá, muchos de ellos diseñados para los inmigrantes más jóvenes, que se convertirán en el futuro de Israel.

Ayudamos a personas como Svitlana…

Svitlana hizo aliyá (inmigró a Israel) desde Bielorrusia en agosto del año pasado con su esposo e hijo. Svitlana era médica general en Bielorrusia. Aquí en Israel, está estudiando hebreo y tiene la intención de tomar el examen que necesita para ser reconocida como médica en Israel.

Svitlana explica que a su hijo de ocho años le ha costado mucho la transición. “Iliya es un muchacho inteligente y feliz a quien le encanta charlar y jugar con amigos”, dice ella. “Pero desde que llegamos a Israel, él simplemente dejó de hablar por completo. Se volvió muy cerrado y solitario, y lo peor de todo es que perdió la sonrisa alegre y el brillo que una vez tuvo en sus ojos”.

El caso de Iliya no es un caso aislado. Innumerables niños cuyas familias hicieron aliyá desde la antigua Unión Soviética están pasando por las mismas dificultades dolorosas, y los representantes de La Fraternidad en el campo han escuchado historias similares de muchas madres y padres inmigrantes.

Es por eso que La Fraternidad comenzó un programa que ofrece ayuda a los niños cuyas familias acaban de hacer aliyá en Vuelos de Libertad de La Fraternidad desde la antigua Unión Soviética. El programa incluye un taller semanal para los niños. Allí se reúnen y socializan con otros niños cuyas familias también hicieron aliyá recientemente y están experimentando dificultades similares.

Durante el taller, los niños reciben ayuda con las tareas escolares y también estudian sus habilidades de lectura y escritura en hebreo, así como el hebreo conversacional a través de juegos en grupo. Y lo más importante es que el taller les inculca un sentimiento de pertenencia a Israel.

La madre de Iliya se siente muy bendecida por este programa de La Fraternidad que ha ayudado a su hijo. Ella dice que Iliya ha experimentado una transformación completa desde que se unió al taller. “Iliya comenzó a hablar de nuevo, está aprendiendo hebreo, hizo amigos y por primera vez desde que hicimos aliyá, veo una sonrisa en su rostro”, dice Svitlana, con una lágrima de alegría rodando por su mejilla. “No puedo agradecerles lo suficiente. Dios les bendiga y sigan haciendo la obra sagrada que están haciendo. Israel necesita de La Fraternidad”.

 

All active news articles