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Nadezhda: un amigo para los que están solos

Nadezhda, anciana judía soviética, vive en una casa decrépita de una sola habitación, en Siberia. El pozo de agua más cercano está a tres casas de distancia, pero como Nadezhda tiene una salud tan precaria que la tiene confinada en su casa, la anciana tiene que pedirle a alguien que le traiga agua para cocinar y bañarse. Tiene que lavar su ropa afuera, y el baño que tiene es una casilla pequeña de madera ubicada afuera de la casa.

Todos sus parientes cercanos han muerto. Su esposo murió, luego de haber estado en coma durante varios años, y sus dos hijos murieron en un lapso de menos de un año. Esto no solamente le causó un dolor indecible, sino que también la dejó en la indigencia, con solo una pensión exigua del gobierno de $74 por mes.

La única esperanza y ayuda que Nadezhda tiene en este mundo proviene del centro Hesed que hay en su pueblo, fundado por el programa Isaías 58, de La Fraternidad. En el centro Hesed (palabra hebrea que significa «bondad amorosa»), ella recibe una pequeña remuneración todos los meses que le ayuda a pagar los medicamentos para aliviar sus muchas dolencias, además de dinero para alimentos. Las visitas de los asistentes sociales del centro Hesed disipan el aislamiento y la soledad tan común entre los ancianos judíos de esta parte del mundo.

«La atención y el cariño que dan nuestros socios por medio de Isaías 58 suple no solo para las necesidades físicas, sino también para las necesidades espirituales de personas que no tienen a quien acudir —dijo el Rabino Eckstein, fundador y presidente de La Fraternidad—. En ello vemos el cumplimiento verdadero de la profecía bíblica en la cual Dios promete: "… y a los pueblos levantaré mi bandera; traerán en brazos a tus hijos y tus hijas serán traídas en hombros"» (Isaías 49:22).

Haga hoy su donativo a Isaías 58  para que miles de ancianos judíos de la antigua Unión Soviética, como Nadezhda, puedan disfrutar de paz y bienestar en los últimos años de sus vidas.

Por favor done a Isaías 58 hoy.