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Centinelas de Israel

Los Centinelas de Israel le alivian la carga a una madre

Hace tres años Dana y su hija de cinco años salieron de Rusia y se trasladaron a Israel con la esperanza de encontrar una vida mejor.

Los abuelos de Dana sobrevivieron el Holocausto, y desde entonces ningún miembro de la familia, excepto Dana, se ha mantenido fiel al judaísmo. «Mi familia cree que estoy loca porque sigo siendo judía aun después del Holocausto —dice Dana—; pero la verdad es que lo llevo en la sangre. Dios es mi vida y yo lo amo. Por todas las cosas que los judíos sufren en Rusia, yo sabía que tenía trasladarme a Israel y criar a mi hija aquí».

Dana y su hija viven en un pequeño apartamento con un dormitorio. Después de comestibles, electricidad y alquiler, a ella le queda muy poco del sueldo que gana como recepcionista.

En el verano, durante las vacaciones escolares, Dana no puede enviar a su hija a campamentos de verano ni a la guardería. Si Dana sacara todo el mes libre para cuidar de su hija, de seguro la despedirían del trabajo. «No tengo quién me ayude; me siento muy sola. Esto produce mucha angustia en mí. Me siento atrapada».

Este año La Fraternidad y su programa Centinelas de Israel aportaron los fondos para que la hija de Dana pudiera asistir al campamento de verano. Con solo $250 la hija de Dana recibe la atención que necesita y Dana puede trabajar sin sentirse agobiada y temerosa.

«Esto es un milagro; es una bendición de Dios —dice Dana—. Estoy muy agradecida con La Fraternidad».

Apoye a los Centinelas de Israel. Haga un donativo hoy y ayúdenos a socorrer a las familias pobres de Israel, como la de Dana.