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Centinelas de Israel

Dovid: el testimonio de un sobreviviente

Dovid tenía 19 años cuando los nazis invadieron Polonia en 1939. Como la familia de Dovi era judía, a él, a sus cuatro hermanas y a sus padres se los llevaron a campos de concentración. Aunque es renuente a hablar de los horrores que él vivió, sí menciona haber visto a los oficiales nazis de la SS disparar y matar a los prisioneros «por gusto».

Al encontrarse rodeado de muerte, Dovid se volvió a Dios, el dador de la vida. Él le dijo a uno de los representantes de La Fraternidad: «He llegado a la conclusión de que sobreviví gracias a mi fe. Con frecuencia repetía el versículo bíblico del Salmo 118: "¡No moriré, sino que viviré…!"». Y Dovid sí sobrevivió, pero 39 de sus parientes fueron asesinados por los nazis.

Después de la guerra, Dovid se casó. Cuando en 1948 nació el Estado de Israel, Dovid y su esposa decidieron que en Israel vivirían el resto de sus vidas. Una vez en Israel, Dovid se ganaba la vida como carpintero, y luego como maestro de carpintería. La pareja llevaba una vida holgada pero sencilla, y ambos eran muy felices.

Cuando Dovid se jubiló, él y su esposa pudieron arreglárselas con las pensiones pequeñas que recibían del Estado. Pero cuando ella murió, hace varios años, todo cambió. «El dinero no alcanzaba para pagar las cuentas —dice Dovid—. Lo peor de todo es que no sabía qué hacer con mi vida. En lo único que pensaba era en ella». Así, pues, la paz que Dovid tenía se hizo trizas, y tuvo que lidiar con la pobreza y a la depresión.

Pero ayuda le llegó por medio de un programa (financiado por los Centinelas de Israel, de La Fraternidad) que les da trabajo a los ancianos pobres y a los discapacitados israelíes, que consiste en hacer productos de papel. Gracias a este programa, Dovid se siente otra vez orgulloso porque está haciendo algo valioso, además, tiene la oportunidad de hacer vida social y de conocer a otras personas de su edad. Dovid recibe también mensualmente una pequeña remuneración, y puede contar con tratamiento gratis para los ojos y los dientes, lo cual reduce en gran parte sus gastos médicos mensuales.

Este programa ha dado a Dovid una nueva esperanza en la vida. «Este lugar es un refugio para mí —dice él—. Aquí hago uso de mi creatividad, y me ayuda con mis gastos. No sé que haría sin este lugar». Les pedimos que den con generosidad para este programa que da ayuda y apoyo, en su edad avanzada, a los que tanto han sufrido.