Comida para el hambriento ![]() Úrsula, que ahora es septuagenaria, emigró a Israel a una edad relativamente mayor. La situación en su nativa antigua Unión Soviética, en donde el antisemitismo se ha convertido en una creciente amenaza para los judíos, era sencillamente demasiado peligrosa. Se dio cuenta de que era ya hora de llevar a cabo su anhelo de toda la vida: irse a vivir en Israel. Úrsula había vivido de una reducida pensión del Estado antes de abandonar la antigua Unión Soviética. Pero ya en Israel, ni siquiera tendría esta pequeña pensión, pues el Estado ha ido reduciendo las pensiones por la urgencia de financiar la defensa y el combate al terrorismo. Y al ser mayor y no tener conocimiento del hebreo, no podía conseguir empleo, aunque intentó con insistencia. Afortunadamente para Úrsula, ella supo del comedor en Bnei Brak, financiado con los donativos que usted da al programa Centinelas de Israel. El comedor sirve 1000 comidas calientes todos los días mediante tres establecimientos, y sirve también 600 «comidas sobre ruedas» para personas con discapacidad y que no pueden llegar al comedor. Además de alimento, la visita al comedor ofrece valioso intercambio social para muchos que, de otra manera, estarían aislados día con día. «Si no fuera por este lugar, se me haría muy difícil sobrevivir —dice Úrsula—. En este lugar nos libran de grandes sufrimientos. Gracias de nuevo». Le pedimos que dé hoy su donativo para los Centinelas de Israel, y ayúdenos a convertir la desesperación en esperanza para más pobres israelíes. |
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