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Isaías 58

Katya: Isaías 58 le alegra el rostro a una niña

Katya es una niña de nueve años que vive en Ucrania. Es graciosa y muy activa a pesar de las dificultades que ha pasado. Cuando nació, no se volvió a saber nada de su padre. Lo que la mamá gana, a duras penas le alcanza para cubrir las necesidades más básicas.

Aún así, Katya está llena de vida, especialmente cuando se trata de lo que más le gusta: la danza y la coreografía. Le encanta hacer piruetas frente al espejo, probarse ropa y organizar recitales de danza en la casa para sus vecinos y amigos.

Los vestidos de danza de Katya han sido confeccionados esencialmente de materiales decorativos y de pedazos de mantelería y ropa vieja. Ella está acostumbrada a llevar puesta ropa usada que la gente le regala, y muchas de esas prendas están muy deterioradas y se ven mal. Su madre, por delicadeza, dice que es «ropa de segunda»; aunque hace poco oyó a su vecina decir, de manera burlesca, que las ropas de Katya son «desechos».

El problema mayor son los zapatos. Alrededor de cada año, Katya necesita un número más grande de zapatos, sin embargo a su mamá no le alcanza el dinero para comprarle el tamaño que necesita.

Pero la niña y su madre se llevaron una muy grande y agradable sorpresa cuando La Fraternidad, a través de su programa Isaías 58, le brindó a Katya ropa y zapatos nuevos. Inicialmente Katya no podía creer su buena fortuna y tomó las bolsas con los regalos apretándolos contra su pecho sin siquiera querer probarse la ropa nueva.

«Yo ya sé que todo me quedará bien —dijo—. Me siento como la cenicienta, la del cuento de hadas, cuando el hada madrina le dio un regalo».

Como en el caso de Katya, usted también puede alegrarle el rostro a un niño o a una niña pobre de la antigua Unión Soviética con un donativo a Isaías 58. Le ruego que haga su donativo hoy mismo y pido que Dios los bendiga mucho por su generosidad »