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Isaías 58

Misha: Isaías 58 ayuda a un niño humanitario

Los habitantes de Rostov-on Don, Rusia, ven con frecuencia a Misha, de 15 años, recorrer el vecindario en una bicicleta vieja, llevando una pesada bolsa de periódicos sobre su hombro. Él es amable y bondadoso, se interesa siempre por preguntar cortésmente por la salud de las ancianas del vecindario y por comunicarles las últimas noticias.

Muchas de las ancianas procuran dar a Misha algo de dinero por sus servicios, pero el joven repartidor de diarios no acepta propinas, por sus principios. «Los ancianos aquí en Rusia reciben una pensión mínima», dice Misha.

El hecho de que él no acepta propinas es prueba de su generosidad y humildad. El pequeño salario que gana como repartidor es el único sustento para su familia. Su padre es un alcohólico crónico y hace años que no trabaja, y su madre carece de educación o experiencia profesional y no ha podido encontrar empleo. El salario de Misha simplemente no alcanza para hacer frente a las necesidades de la familia, y con frecuencia asiste a la escuela con hambre y tiene dificultades para concentrarse.

Sin embargo, hay una luz de esperanza para Misha y su familia. La Fraternidad y su programa Isaías 58 les dan cajas de comestibles que suplen toda la nutrición básica que necesitan. Esta ayuda ha motivado a Misha a hacer más para socorrer a otros. A pesar de sus muchas dificultades, Misha a menudo se ofrece como voluntario para visitar a los ancianos de su barrio, para aliviar su aislamiento y soledad.

Hay miles de niños judíos de la antigua Unión Soviética que sufren como Misha. Su donativo a Isaías 58 hoy ayudará a mitigar su sufrimiento y les dará esperanza de un futuro mejor. Haga su donativo »