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En Alas de Águilas

Raquel: se hace realidad sueño de ir Jerusalén

Raquel: se hace realidad sueño de ir Jerusalén

Al igual que muchos judíos de Etiopía, Raquel—hermosa mujer etíope de 40 años, de voz suave—siempre había soñado con trasladarse a Israel. Al leer la historia de la vida de esta mujer, a uno se le hace muy difícil comprender cómo es que pudo sobrevivir a las tantas pruebas y dificultades que sufrió para poder llegar a su patria bíblica.

A la edad de 25 años Raquel junto con su familia y muchos otros del pueblo empezaron una caminata penosa y durísima a Tierra Santa. Le habían dado todo el dinero que tenían al hombre que les había prometido guiarlos hasta Jerusalén. Todos se sentían muy animados porque para ellos llegar a Jerusalén valía la pena todas las dificultades que tuvieran que sufrir.

En el camino a Israel había muchos peligros; Raquel y el grupo tuvieron que atravesar tierras hostiles. Cuando iban a cruzar la frontera de Sudán, país musulmán, la policía los descubrió y los apaleó brutalmente por tratar de entrar de manera ilegal. A muchos del grupo los mataron, entre ellos los padres, los abuelos y las dos hermanas de Raquel. Raquel sobrevivió, pero tuvo que pasar tres años en una prisión de Sudán. Cuando recobró la libertad, la enviaron de vuelta a Etiopía.

A pesar de todas estas dificultades Raquel nunca desistió de su sueño de llegar un día a su patria judía. «A mi espíritu no pudieron matarlo—dice ella—=—. Llevo a Jerusalén en la sangre. Yo sabía que era mi patria».

Ya Raquel estaba casada y tenía hijos cuando le llegó la noticia de que La Fraternidad y su programa En alas de águilas harían realidad lo que para ella y su familia había sido el sueño de toda la vida. En alas financió no solo la emigración de Raquel y su familia a Israel, sino también el establecimiento una vez que llegaron allá. La familia se albergó en un centro de asimilación de La Fraternidad, y ahí asistían a clases de hebreo y sesiones de orientación para integrarse en la sociedad israelí, y los niños tenían un maestro israelí quien les ayudaba con las tareas.

Raquel está muy agradecida por toda la ayuda que les han dado para poder llegar a donde están. «Doy gracias a Dios por La Fraternidad —dice ella—. Estamos decididos a seguir adelante y a superarnos, y yo sé que con la ayuda de ustedes lo lograremos».

Estimados amigos de La Fraternidad, contamos con sus generosos donativos a En alas de águilas para seguir haciendo realidad los sueños de muchos judíos como Raquel cuyo único anhelo es volver a su patria.