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La vida de Isaac

Lección 6: Jacob engaña a Isaac y a Esaú

Leer: Génesis 27:30-46

El último acontecimiento registrado de la vida de Isaac no salió como él y Esaú habían planeado. Isaac pensaba dar a su primogénito su bendición y las promesas que había recibido de su padre Abraham. Pero la artimaña de Jacob todo lo cambió, y cuando Esaú se dio cuenta de que había sido engañado, se puso furioso y amenazó con matar a Jacob.

La Biblia dice que Isaac «se estremeció grandemente» (versículo 33) cuando Esaú le contó lo que Jacob había hecho. Isaac sabía la gran importancia que esta bendición tenía y de cómo iba a marcar el curso de las vidas de sus dos hijos y sus familias por muchas generaciones venideras. Dado que Isaac favorecía a Esaú (otro problema familiar), la realidad lo conmovió profundamente. Es posible que Isaac esperara la violenta reacción de Esaú por haber sido burlado. Rebeca sabía que vendrían dificultades, y aconsejó a Jacob escapar con su familia y esconderse hasta que Esaú se calmara. Isaac incluso bendijo a Jacob antes de su partida (Génesis 28:1).

Preguntas de estudio

  1. La «bendición» de Isaac a Esaú (versículos 39-40) trae a la memoria la profecía sobre Ismael (Génesis 16:11-2). Mencione algunos aspectos en los cuales estos dos hombres eran similares.
  2. Después de ser engañado, el único consuelo que tenía Esaú era su propósito de matar a Jacob (versículo 42). ¿Qué nos dicen estos ánimos de venganza acerca de la naturaleza de Esaú?
  3. Al escapar de Esaú, Jacob se fue a vivir con su tío Labán, quien al final resultaría también ser fullero. ¿Cuál lección tenía Dios reservada para Jacob?
  4. Isaac y Rebeca querían asegurarse de que Jacob no se casara con una mujer cananea. ¿Cuán importante era el casamiento de Jacob para el continuo cumplimiento de las promesas de Dios?

Algo en que pensar

El deseo de recibir bendiciones espirituales es admirable, pero no podemos manipular a Dios y no debemos manipular a otras personas para lograr lo que queremos, aunque sea valioso nuestro objetivo.

Jacob trabajó duro para prosperar y así mejorar su condición económica; en este empeño tuvo la ayuda de un trapacista —llamado Labán— más avisado que el mismo Jacob. Dios tiene una manera maravillosa de enseñarnos exactamente las lecciones que necesitamos aprender.