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Salomón: El rey cuya gran sabiduría y gran riqueza fueron conocidas en todo el mundo

Lección 7: Lecciones prácticas de la vida de Salomón

Lectura bíblica: Eclesiastés 1:12-2:26

Es incuestionable que el rey Salomón dejó al mundo uno de los más grandes legados de sabiduría que se haya registrado. Se le atribuye gran parte del libro de Proverbios y se le reconoce ampliamente como el Qoheleth, o «maestro» que escribió Eclesiastés. Algunas fuentes judías incluso emplean Qoheleth como un tercer nombre de Salomón, además de Jedidías.

En ocasiones, la sabiduría de Eclesiastés puede parecer un poco densa, pero la verdad de la sabiduría de Salomón como aparece en estas páginas se resume en un punto: todos nuestros esfuerzos por alcanzar la felicidad o la máxima plenitud resultan inútiles aparte de Dios.

El consejo y la advertencia de Salomón suena convincente, pues este «hijo de David, rey en Jerusalén» (1:1) estaba excepcionalmente calificado para hacer tal afirmación: aunque lo poseía todo, se dio cuenta de lo poco que valía aparte del Señor. Salomón explica que la vida que no tiene en cuenta a Dios es una vida sin sentido. También nos dio un principio clave de la vida en 2:24-26, cuando afirmó que toda dicha y toda plenitud en la vida es un don de Dios que no podemos alcanzar sin su bendición. Haríamos bien en prestar atención al sabio consejo de Salomón, que son lecciones invaluables del corazón de la persona más sabia y rica que ha existido.

Preguntas de estudio

  1. La Biblia no nos dice cuánto alcanzó a ver Salomón de la decadencia de Israel. ¿Qué muestra el libro de Eclesiastés acerca de sus últimos días?
  2. ¿Por qué un rey tan rico desestima todas sus riquezas como algo «sin sentido»?
  3. ¿Por qué intentar alcanzar la felicidad aparte de Dios es como «tratar de atrapar el viento»?
  4. ¿Nos dice Salomón, entonces, que renunciemos a la vida porque nada importa en realidad?

Reflexión

En algún momento todos sentiremos la frustración de perseguir algo que creemos desear, pero que no se conforma al propósito de Dios para nosotros. El disfrute sencillo de la vida y de lo que Dios nos da es una valiosa lección del corazón y la mente de Salomón, quien lo aprendió en el crisol de las pruebas de la vida.