Aceptar la tragedia

Estimado amigo de Israel:

Cuando volví a Israel desde los Estados Unidos, mi felicidad al ver a los israelíes prepararse para la festividad de Sucot (la Fiesta de los Tabernáculos, que comienza el domingo) se vio empañada por la tristeza. Toda la nación estaba de luto por la muerte de Ari Fuld, un israelí de 45 años de edad, esposo y padre de cuatro hijos, que había hecho aliyá (inmigrado a Israel) desde los Estados Unidos ya de adulto. Ari fue asesinado por un terrorista palestino mientras hacía compras en un centro comercial local.

Ari fue un gran humanitario y un amigo de La Fraternidad. Muchos de nuestros voluntarios en su ciudad natal, Efrat, lo conocían. Fue un firme defensor de Israel, tanto a través de su servicio en las Fuerzas de Defensa de Israel como en las redes sociales y en las noticias. Demostró su fortaleza de carácter y heroísmo en sus últimos momentos de vida: aunque herido de muerte por su atacante, antes de morir Ari persiguió al terrorista y le disparó, de manera que no pudiese hacer más daño.

Los israelíes conocen muy bien el dolor indescriptible del terrorismo. Y aunque Sucot es una festividad llena de gozo, también nos enseña algo sobre cómo aceptar la tragedia. Antes de Sucot, los judíos construyen cabañas temporales para recordarnos de las enramadas en que vivían los israelitas durante su estadía en el desierto en tiempos bíblicos. Durante toda la semana de festividades, vivimos en estas cabañas, que están diseñadas para ser provisionales. Es un poderoso recordatorio de que, a pesar de todo lo que hacemos para sustentarnos y protegernos, todo lo que tenemos nuestro hogar, nuestra seguridad, nuestra salud, nuestra riqueza, nuestra propia vida en última instancia, proviene de Dios.

Esto, de hecho, es una fuente de consuelo. Nosotros que desafortunadamente somos conscientes de la fragilidad de la vida, necesitamos que Sucot nos señale hacia lo que es permanente: el Dios del universo, que nos creó, nos sostiene y nos ama más de lo que podemos imaginar.

Amigos míos, hoy espero que oren por los seres queridos de Ari Fuld y por las víctimas del terrorismo en todas partes. Ya sea usted cristiano o judío, que esta temporada de Sucot le llene de gratitud por la permanencia de Dios en nuestro mundo siempre cambiante, caótico y, a veces, lleno de gran dolor; y que todos veamos el día en que el mundo entero habite bajo el amparo del dominio de Dios, en paz.

Con oraciones por shalom, la paz,

Rabino Yechiel Eckstein