Cada mañana se renuevan

Querido amigo de Israel,

Cuando Jeremías inspeccionó a Jerusalén después que la ciudad fue sitiada por los babilonios en el año 587 antes de la era común, él se quedó abrumado por la devastación. Incluso el santo templo de Dios, el lugar más sagrado del mundo para el pueblo judío, había sido destruido por segunda vez en su historia.

Fue una escena demasiada dolorosa; de hecho, el profeta Jeremías describió estas reflexiones en un libro de la Biblia que se titula acertadamente “Lamentaciones”. Y sin embargo, en medio de este libro sombrío, hay una afirmación sorprendente y conmovedora: “Pero algo más me viene a la memoria, lo cual me llena de esperanza: El gran amor del SEÑOR nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!” (Lamentaciones 3:21-23).

Estas palabras ofrecen un recordatorio claro: Aunque la ciudad, que fue construida por manos humanos, había sido destruida, el amor de Dios persistía y, en realidad, seguía sosteniendo a su pueblo.

Afortunadamente, la gran mayoría de nosotros tenemos la bendición de vivir en un tiempo y un lugar donde nunca tendremos que enfrentar una escena como la que enfrentó el autor de Lamentaciones. Pero siempre existen dificultades y crisis personales que amenazan con agotarnos: problemas de salud, la pérdida de algún ser querido, la pérdida de nuestro sustento. Y al comienzo de un año nuevo, es natural preguntarnos: ¿Qué desafíos enfrentaremos este año y cómo los superaremos? ¿Cuáles bendiciones inesperadas cruzarán nuestro camino, y reconoceremos esas bendiciones como tal?

Un nuevo año es un tiempo de inseguridad y de promesa. Amigos míos, enfoquémonos hoy en esa promesa, en las bendiciones que llegarán a nosotros y la bondad que podemos mostrar a los demás. Cuando pienso en todas las personas que La Fraternidad ayudó el año pasado, mi corazón se llena de gratitud; y cuando pienso en todas las personas cuyas vidas mejorarán en el 2019 a causa de su generosidad, se llena aún más.

Ninguno de nosotros sabe exactamente lo que traerá el nuevo año, pero sí sabemos que las bondades de Dios jamás se agotan; “cada mañana se renuevan”. Mientras iniciamos el 2019, sigamos adelante seguros en el conocimiento de que pase lo que pase, el gran amor y fidelidad de Dios estará con nosotros en todo momento.

Con oraciones por shalom, la paz, en el 2019.

Rabino Yechiel Eckstein