La Tierra que Dios nos ha dado

Querido amigo de Israel:

Este año, Israel celebra el 70 aniversario de su fundación. Y cuando leo pasajes bíblicos como Amós 9:15 –»Plantaré a Israel en su propia tierra, para que nunca más sea arrancado de la tierra que yo le di«–, no puedo evitar pensar en la próspera tierra de Israel que hoy tengo la bendición de llamar hogar. Celebramos esa tierra el 19 de abril, en Iom Haatzmaut, el Día de la Independencia de Israel. Ese día, recordamos las palabras escritas por los líderes judíos que se reunieron en 1948 en Tel Aviv para anunciar el nacimiento del Estado judío. El Estado de Israel, escribieron, «promoverá el desarrollo del país en beneficio de todos sus habitantes; se basará en los preceptos de libertad, justicia y paz enseñados por los profetas hebreos”. Además, extendería su mano a los Estados vecinos «y les pedirá que establezcan vínculos de cooperación y ayuda mutua con el pueblo judío soberano”.

Mucho de esto ha ocurrido. En Israel, la libertad de religión está inscrita en la ley y se respeta en la práctica. Israel es un Estado democrático y multiétnico. Es un Estado cuyos ciudadanos fundadores, siguiendo el llamado de David Ben-Gurion, el primer primer ministro de Israel, de «hacer florecer el desierto», transformaron el árido desierto en productivas tierras agrícolas. Es un Estado que siempre ha buscado la paz y la cooperación con sus vecinos.

Lamentablemente, el sueño de paz aún no se ha logrado. Qué tragedia que tantos vecinos de Israel, árabes y musulmanes, nunca hayan aceptado su oferta de amistad y cooperación. A pesar de sus esfuerzos, Israel ha tenido que luchar repetidamente para asegurar la independencia que tan audazmente hizo valer en 1948.

Es apropiado, entonces, que un día antes del Día de la Independencia de Israel, los israelíes observen Iom Hazikarón, el Día de los Caídos de Israel. En este día solemne, Israel recuerda a los soldados muertos durante sus muchas guerras y a todos los israelíes que han muerto en la actual, y aparentemente interminable, ofensiva terrorista en contra del pueblo israelí. Más que la mayoría de las naciones, Israel conoce muy bien la verdad del viejo adagio que dice «la libertad no es libre de costo».

Al celebrar el 70 aniversario de Israel, recordemos también que su independencia se ha comprado a un alto precio, un precio pagado con sangre judía. Y trabajemos por un futuro en el que Israel sea aceptado por todos como miembro de pleno derecho de la comunidad de naciones. Con oraciones por shalom, la paz,

Con oraciones por shalom, la paz,

Rabino Yechiel Eckstein