Ninguna arma que se forje contra ti

Estimado amigo de Israel:

Pensamos en los cometas y los globos como juguetes para niños, símbolos inocentes de diversión y disfrute puro.

Sin embargo, en las últimas semanas, estos “juguetes” han adquirido un significado siniestro para los israelíes. Terroristas empeñados en la destrucción de Israel han estado volando cometas y globos, que transportan material incendiario, sobre la frontera de Gaza. Los cometas y globos encendidos caen en tierras de cultivo israelíes y reservas naturales próximas, incendiándolas y quemando miles de acres.

Es un desastre humano y ambiental. Aunque, gracias a Dios, nadie ha resultado herido todavía, recientemente los más de 250 incendios provocados por estos cometas y globos han quemado más de 4,000 acres. El costo en daños ha sido alto y seguramente aumentará. Los bomberos deben reaccionar de forma rápida para garantizar que estos incendios no se extiendan, por lo que tienen que desviar recurso humano importante de otras tareas necesarias y poner en riesgo a los socorristas.

Esto es nada más y nada menos que incendios terroristas. Hasta el momento, Israel todavía está buscando una forma de evitar estos ataques, que no se parecen a nada que se haya visto antes. Los ataques muestran que los terroristas, en su odio ciego contra Israel, no conocen límites cuando se trata de sembrar muerte y destrucción entre personas inocentes.

Esto está sucediendo mientras Israel se prepara para más protestas violentas en la frontera de Gaza. Ante los conflictos y las agresiones violentas que se prestan en múltiples frentes, es increíble que Israel pueda salir adelante.

Y sin embargo, salimos adelante. Animados por la promesa de Dios de que “no prevalecerá ninguna arma que se forje contra ti” (Isaías 54:17), nosotros los israelíes nos ocupamos de nuestra vida diaria a pesar de los esfuerzos de aquellos que insisten en sembrar el caos y la discordia. E incluso, al mismo tiempo, trabajamos para hacer del mundo un mejor lugar, al desarrollar tecnología que beneficia a todos y ofrecer una mano compasiva a quienes la necesitan.

Su apoyo a Israel –como el apoyo que tan generosamente le ofrece a La Fraternidad–, nos ayuda a seguir adelante y a recordar siempre que no estamos solos. Por eso, amigo mío, estoy eternamente agradecido.

Con oraciones por shalom, la paz,

Rabino Yechiel Eckstein