Sabiduría en una época de distracción

Estimado amigo de Israel:

Vivimos en una época de ruido y distracción. Nuestros televisores, computadoras y teléfonos inteligentes atraen nuestra atención en mil direcciones a la vez. Se nos bombardea diariamente con historias e imágenes que buscan, o que parecen exigir, nuestra atención inmediata, ya sean dignas o no de atención.

Tenemos a nuestro alcance más información que cualquier otro ser humano en la historia conocida. Pero la información no necesariamente nos acerca a la verdadera sabiduría. De hecho, con tantas cosas que compiten por nuestra atención, desde aquellas de vital importancia hasta las totalmente frívolas, tal vez ahora sea más fácil que nunca perder de vista las cosas que realmente importan.

¿Dónde se encuentra la verdadera sabiduría? La Biblia es clara: “Porque el Señorda la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios” (Proverbios 2:6). Por lo tanto, la verdadera sabiduría proviene de la oración, la lectura de las Escrituras y la reflexión tranquila. Esto significa estar en silencio y escuchar la palabra que Dios tiene para nosotros.

Por supuesto, esto no quiere decir apartarnos de nuestras obligaciones mundanas. Tenemos responsabilidades con nosotros mismos, con quienes dependen de nosotros y con nuestros vecinos, para actuar como fuerzas del bien en el mundo.

Pero los momentos privados de oración y reflexión son la base de nuestra acción externa. Es a través de cultivar nuestra vida de oración, de acercarnos a Dios en busca de sabiduría y dirección, que nos preparamos para enfrentar los desafíos que nos confrontan, y que amenazan con confundirnos, todos los días.

Liberados de las distracciones, aunque sólo sea por períodos cortos de tiempo, recordamos que Dios es nuestro defensor y protector definitivo y nuestra fuente principal de sabiduría. La oración y las Escrituras nos recuerdan que vivimos en su mundo, que él va delante de nosotros en nuestros desafíos y que somos objetos de su afecto y cuidado.

Sí, puede ser difícil tratar de navegar por el diluvio de información que enfrentamos todos los días. Pero si bajamos nuestros teléfonos inteligentes y nos alejamos de nuestras computadoras, y entonces tomamos nuestras Biblias y nos arrodillamos en oración ferviente a Dios, es posible que nos resulte más fácil escuchar las palabras de sabiduría y entendimiento que él nos ofrece, además de recordar las cosas que realmente importan.

Con oraciones por shalom, la paz,

Rabino Yechiel Eckstein