Tiempos difíciles y sabiduría eterna

Querido amigo de Israel:

La amenaza de guerra es una realidad diaria para Israel. Recientemente lo volvimos a ver, cuando un dron iraní, lanzado desde Siria, violó el espacio aéreo israelí, e Israel respondió derribando el dron y atacando objetivos militares en Siria. Un avión de combate israelí F-16 fue derribado por el ejército sirio; afortunadamente, los pilotos sobrevivieron.

Para mí, es asombroso cuando pienso que, a pesar de los continuos desafíos como este, Israel sigue siendo el país creativo y productivo que es, la «luz para las naciones» (Isaías 49:6). Cualesquiera que sean las circunstancias, la vida cotidiana en el Estado judío continúa. Creo firmemente que una de las razones para que esto sea cierto, es que Israel es una nación construida sobre el fundamento de la fe.

En el centro de esa fe, por supuesto, está la Biblia. Durante milenios, tanto judíos como cristianos han recurrido a ella en busca de sabiduría y orientación en momentos de necesidad. Uno de los pasajes que consultan con mayor frecuencia es el Salmo 23.

Estos profundos versículos, escritos por el rey David, hablan de la provisión y protección de Dios para aquellos que lo siguen. Son palabras con las que todos podemos identificarnos. ¿Quién de nosotros no ha estado cansado, hambriento o temeroso alguna vez? En sus primeros años, David había sido pastor de ovejas, y en este pasaje, él incluye la poderosa imagen del Señor con su vara y su cayado, actuando como el pastor que nos protege del peligro y nunca nos deja extraviar.

En el versículo 5, la imagen cambia a la de un banquete, con Dios mismo como anfitrión. David habla del banquete preparado en presencia de enemigos, el último lugar en el que alguien querría estar en circunstancias normales. Sin embargo, David no tiene miedo, porque Dios ha prometido estar con él.

Esta es la promesa de Dios para todos nosotros, y cada vez que recurrimos a la sabiduría eterna de la Biblia la recordamos. Es especialmente importante recordar esta promesa en situaciones difíciles y confusas, como vemos hoy en Israel y en todo el mundo.

Amigos míos, mientras Israel continúa su búsqueda constante de paz y seguridad, sigamos orando por la paz de Jerusalén y por el día en que los enemigos de Israel extiendan sus manos en amistad hacia el Estado y el pueblo judío. Que todos veamos el día en que el don de Dios de shalom, la paz, cubra el mundo entero.

Con oraciones por shalom, la paz,

Rabino Yechiel Eckstein