Un oasis de fraternidad y democracia

Querido amigo de Israel:

En abril se cumplen 50 años de la muerte del Dr. Martin Luther King, Jr. A menudo me pregunto qué pensaría él, si estuviera vivo hoy, de los avances que se han logrado en cuanto a la igualdad racial, y cómo vería los desafíos que aún existen.

Mis mejores recuerdos del Dr. Martin Luther King no son sólo su liderazgo inspirador o su increíble habilidad para expresar su visión y pasión a través de la oratoria. Lo que recuerdo es que el Dr. King fue un hombre de principios. Los dictados de su fe cristiana lo llevaron a ponerse en gran riesgo personal —riesgo que eventualmente le costó la vida— para defender lo que él sabía que era correcto.

El rabino Abraham Joshua Heschel, uno de los principales pensadores judíos del siglo XX y un mentor e inspiración personal para mí, compartía la convicción del Dr. King de que asegurar que los afroamericanos tuvieran igualdad de derechos era un imperativo moral. Heschel dijo una vez: “El racismo es la amenaza más grave del hombre para con el hombre, el máximo odio por un mínimo de razón, la máxima crueldad por un mínimo de pensamiento”. Esto lo llevó a marchar con el Dr. King y otros líderes de los derechos civiles para protestar contra la discriminación institucionalizada en la sociedad estadounidense.

Así, tanto el Dr. King como el rabino Heschel fueron personas que, como dice la expresión, “le pusieron pies a su fe”. No se quedaron en una torre de marfil ni en el púlpito ni en la universidad. Caminaron entre su pueblo como lo hizo Moisés; cuando Moisés vio la opresión de su pueblo, el pueblo judío, ayudó a liberarlos de la esclavitud.

El lunes 15 de enero, mientras los estadounidenses observaban el Día de Martin Luther King Jr., recordaron acertadamente al Dr. King por su papel fundamental en el Movimiento por los Derechos Civiles de Estados Unidos. Lo que no se conoce tanto, pero también vale la pena recordar, es que el Dr. King era un firme defensor de Israel. En una convención rabínica nacional en 1968, dijo: “Veo a Israel como uno de los grandes puestos de avanzada de la democracia en el mundo, y un ejemplo maravilloso de lo que se puede hacer, cómo la tierra baldía puede transformarse en un oasis de fraternidad y democracia”.

En 1963, desde los escalones del Monumento a Lincoln en Washington D.C., el Dr. King habló de un día en que todas las personas “no serían juzgadas por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter”. Recordemos sus palabras, al reflexionar sobre cuán lejos hemos llegado en términos de igualdad racial, y tomando en cuenta los grandes avances que aún tenemos que hacer, optemos por hacer nuestro mayor esfuerzo, mientras buscamos honrar y emular a nuestro Dios de amor, paz y justicia.

Con oraciones por shalom, la paz,