Una oración para acabar con la persecución

Estimado amigo de Israel:

Después de orar juntos, les hice dos preguntas a las decenas de cristianos iraquíes reunidos en la Iglesia de Santa María en Amman, Jordania.

Primera: ¿Cuántos de ustedes han visto de primera mano la brutal persecución de cristianos por parte de grupos terroristas como ISIS? Todos levantaron la mano. Segunda: ¿Cuántos de ustedes se han aferrado a su fe y aún la ven como una fuente de guía y esperanza? De nuevo, todos levantaron la mano.

Fue profundamente aleccionador. En toda mi vida, no he sufrido ni una fracción del dolor y la persecución que estas personas han experimentado. Han visto a amigos y familiares ser asesinados o torturados simplemente por ser cristianos. Han estado hambrientos y sin hogar. Huyeron a Jordania porque literalmente era una cuestión de vida o muerte. Han estado viviendo únicamente de fe.

Recientemente, mis queridos amigos, el Padre Khalil Jaar y el canónigo Andrew White, me invitaron a Jordania; ellos dos son quienes ayudan a coordinar la asistencia de La Fraternidad a los cristianos perseguidos. Desarraigados y sintiéndose abandonados, muchos cristianos en el Medio Oriente tienen una necesidad desesperada no sólo de ayuda física, sino de saber que no los han olvidado. Llegué a ellos con un mensaje simple: No están solos. No los abandonaremos.

La Fraternidad ha dado los primeros pasos para ayudar a estos cristianos con sus necesidades inmediatas, al financiar una clínica médica y proporcionarles medicamentos, cupones de alimentos y dinero para vivienda. Pero hay mucho más por hacer y no podemos –no debemos–, darles la espalda.

Por favor, únase conmigo en oración para que Dios derrame sus bendiciones sobre estas personas que tanto han sufrido. Y, mientras oramos, que también podamos “orar con acciones”, proporcionándoles a los cristianos perseguidos las necesidades esenciales que requieren no sólo para sobrevivir, sino también para reconstruir sus vidas destrozadas.

Fui a Jordania en nombre suyo, y durante todo el viaje sentí su espíritu generoso y compasivo por aquellos en extrema necesidad. Trabajando juntos, nuestra fraternidad de cristianos y judíos puede mostrar al mundo la verdad del versículo bíblico: “¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía!”(Salmo 133:1), al darles esperanza a los cristianos cuyas vidas han sido devastadas por terroristas despiadados.

Con oraciones por shalom, la paz,

Rabino Yechiel Eckstein