Una petición de ayuda y un llamado a la acción

Querido amigo de Israel:

“Le contaré sobre mi vida y mi familia hermosa antes de que ISIS las destruyera”, dijo Maryam, una cristiana de 16 años de un pueblo en Iraq, que ahora se encuentra en un campamento para refugiados cristianos en Jordania.

Recientemente, cuando La Fraternidad visitó el campamento para coordinar ayuda para esta población asediada, los ojos de Maryam parecían mirar hacia el pasado. Mientras hablaba con uno de los miembros de nuestro personal, su voz era apenas más que un susurro y estaba llena de tristeza.

Ella recuerda la fecha y hora exacta en que llegaron los terroristas islamistas radicales: las 11:00 p.m. del 6 de agosto de 2014. “Los soldados iraquíes huyeron”, contó Maryam. “ISIS vino a nuestra casa y nos dio tres opciones: convertirnos al islam y luchar por ellos, salir de la ciudad en una hora o quedarnos y ser asesinados”.

Maryam y su familia escaparon por sus vidas, terminando finalmente en el campo de refugiados. Más tarde, supo que el pueblo entero donde vivían en Iraq había sido destruido por ISIS. Asesinaron a todos los que no escaparon ni tampoco renunciaron a su fe.

Trágicamente, la experiencia de Maryam no es única. Los ataques brutales y cobardes de los islamistas radicales son simplemente un hecho en la vida de los cristianos en el Medio Oriente. El problema es tan grave que la población cristiana en Medio Oriente se está reduciendo drásticamente. Los cristianos ahora representan sólo del 3 al 4 por ciento de la población de la región, en comparación con aproximadamente el 20 por ciento de hace un siglo.

La Fraternidad está tomando medidas categóricas para ayudar. Estamos apoyando a los refugiados cristianos en Jordania, cuyas vidas han sido devastadas por ISIS, por medio del financiamiento de los tratamientos y medicamentos que ellos necesitan, en una clínica médica dirigida por cristianos. Y, con la ayuda de ustedes, extenderemos esta ayuda vital a aún más personas que sufren y que son brutalmente perseguidas.

Todos nos preguntamos cómo es posible continuar después del sufrimiento y la pérdida que Maryam y su familia han experimentado. Para Maryam, la respuesta es simple; cuando se le pregunta de dónde saca fuerzas para continuar, ella simplemente señala una imagen de Jesús colgando en la pared. ISIS le ha quitado todo, excepto la única cosa que no puede quitarle: su fe.

Amigos míos, así como seguimos ayudando a judíos necesitados en todo el mundo y oponiéndonos al antisemitismo, también combatiremos la creciente persecución contra los cristianos en todo el Medio Oriente. Hoy, por favor ore por ellos, que Dios los proteja de aquellos que intentan hacerles daño y que consuele a aquellos que han perdido a sus seres queridos en los ataques. Y ore para que Dios conceda éxito a nuestros esfuerzos continuos para ayudar a estos cristianos que han soportado tal sufrimiento.

Con oraciones por shalom, la paz,

Rabino Yechiel Eckstein