Dos se hicieron uno

Hijo de hombre, toma una vara y escribe sobre ella: “Para Judá y sus aliados los israelitas.” Luego toma otra vara y escribe: “Para José, vara de Efraín, y todos sus aliados los israelitas.” Júntalas, la una con la otra, de modo que formen una sola vara en tu mano. — Ezequiel 37:16–17

La porción de la Torá de esta semana, Vaigash, es de Génesis 44:18 – 47:27 y de Ezequiel 37:15 -28.

La porción de la Torá de esta semana comienza con un enfrentamiento entre Judá y José, y la Haftará de esta semana tiene que ver con la relación entre Judá y José. Dios le dijo al profeta Ezequiel que tomara dos varas de madera y escribiera el nombre de Judá en uno y el nombre de José en el otro. Entonces, milagrosamente, las dos varas se convirtieron en uno.

¿Cuál es el significado de aquella manifestación?

La tradición judía enseña que la vara de José representa la Diáspora (judíos en el exilio), mientras que la vara de Judá representa a los judíos de Israel.

José, quien pasó la mayor parte de su vida en el exilio en Egipto, tipifica a los judíos que viven fuera de su patria. Él estuvo a merced de los egipcios y fue injustamente encarcelado. Pero José también se convirtió en una parte integral de la sociedad egipcia y trajo bendición a aquella tierra. Al mismo tiempo, tuvo que tener mucho cuidado y cerciorarse de que siempre estuviera en buenos términos con el Faraón, ya que todo podía cambiar en cualquier momento. Cuando los hermanos de José llegaron a Egipto, ni siquiera lo reconocieron porque vestía, hablaba y se veía como un egipcio.

Por otra parte, Judá, que era el líder de los otros hermanos, pasó la mayor parte de su vida en la tierra de Israel. Él representa a los judíos de Israel: libres para vivir de la forma en que quisieron vivir, fuertes y sin tener que dar razón a nadie. De Judá viene la dinastía de David, que representa a la nación judía en toda su fuerza y gloria. Mientras que los judíos de la Diáspora siempre se caracterizaron por ser débiles, vulnerables y lastimeros, los judíos de Israel se han visto como autosuficientes y orgullosos.

A lo largo de la historia, siempre ha habido estos dos tipos de judíos, y siempre los habrá. El significado de las varas de Ezequiel es que en los días finales de la historia, estos dos tipos de judíos se convertirán en uno. Dios dice: “Voy a sacar a los hijos de Israel de las naciones a las que fueron llevados; voy a recogerlos de todas partes, y los traeré a su tierra” (Ezequiel 37:21, RVC). Dios promete que él traerá a su pueblo de regreso a Israel, y allí serán una sola nación, con un rey y un solo Dios.

Recientemente, asistí a una ceremonia de bienvenida para los inmigrantes que llegan a Israel, en la cual un miembro de la Knéset se levantó y dijo que todos los inmigrantes que vienen a Israel traen algo bueno con ellos desde su antiguo hogar. Ya sea que procedan de Rusia, Yemen, India, Estados Unidos o Etiopía, cada grupo aporta algo único a partir de la cultura de la que provienen. El resultado es un hermoso mosaico en el que todos esos tonos de color se combinan en una sola imagen impresionante.

La maravillosa noticia es que usted puede convertirse en parte del cumplimiento de aquella profecía bíblica a través del ministerio En Alas de Águilas de La Fraternidad. A través de este programa y el generoso apoyo de cristianos como usted, hemos traído de regreso a Tierra Santa a cientos de miles de judíos necesitados y oprimidos, de todos los rincones de la tierra. Descubra cómo usted puede ayudarnos en la creación de este hermoso mosaico, visitando nuestro sitio web en: fraternidadinternacional.org.

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