Lectura bíblica: Daniel 7:1-8:27

En el libro de Daniel, comenzando con el capítulo 7, vemos un cambio de enfoque notorio. Hasta ese punto se ha hablado de Daniel en tercera persona, y el texto relata principalmente sucesos históricos de su vida. Pero a partir de este capítulo Daniel empieza a hablar en primera persona, y el tema no es historia sino visiones del futuro. Cada capítulo contiene un sueño o visión que Daniel recibió, muy detallados y descriptivos, y Daniel precisa ahora de la ayuda divina para interpretar sus propias visiones. Estas visiones tienen que ver con los cuatro grandes reinos revelados en el sueño de Nabucodonosor en el capítulo 2, a saber: Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma. Muchos comentaristas consideran el pasaje de 8:59 una descripción de Alejandro Magno, cuyo reino fue, de hecho, dividido entre cuatro de sus generales después de su muerte.

Pero quizá la parte más importante de esta sección del libro de Daniel es la concerniente al «Anciano de días» y al «hijo de hombre» (7:9, 13). El primero es un claro título que alude a Dios, dada su descripción en los versículos 910 como Juez de toda la tierra. Los comentaristas judíos concuerdan en que el título «hijo de hombre» corresponde a Israel, aunque hay diversas opiniones respecto a la identificación exacta de este personaje. Algunos consideran este texto una simple personificación del pueblo, mientras que otros lo ven como una referencia al Mesías y su reino venidero. Tan sobrecogedoras fueron estas visiones que Daniel estuvo enfermo varios días antes de recuperarse de su impresionante experiencia.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué Dios dio a Daniel este breve panorama de la historia mundial de los últimos siglos antes de Cristo?
  2. ¿Por qué quienes leen Daniel habrían de sentirse animados con la visión del hijo de hombre?
  3. ¿Por qué Daniel estaba tan agitado y aun enfermóa causa de estas visiones?
  4. ¿Quién es el «cuerno pequeño» de la visión de Daniel 8:23-25?

Reflexión

La actitud humilde y exenta de arrogancia que manifiesta Daniel cuando intenta interpretar estas visiones nos sirve de ejemplo digno de imitar. Nos conviene acercarnos a la Palabra con humildad y dispuestos a aprender, e incluso a que se nos corrija, en especial en lo que respecta a temas y sueños de tanto simbolismo.