Lectura bíblica: Rut 4:13-22; 1 Samuel 13:7b-14; 15:27-28; 16:1-23

El rey David es una figura monumental en la Biblia y en la historia de Israel. El hijo menor de Isaí, de Belén, superó obstáculos y oposiciones increíbles durante la unificación de las tribus de Israel en un reino que se extendía desde la ribera oriental del río Jordán hasta el mar Mediterráneo. La historia de David es única en varios aspectos. Su nombre se reveló en el libro de Rut antes de que David naciera en el siglo XI a. de C. Sin embargo, las dos primeras referencias a David están en 1 Samuel 13 y 15, y ni siquiera mencionan su nombre. Sin embargo, lo que dijo Samuel de David fue la clave de la grandeza de David. En David, «Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón» (1 Samuel 13:14).

En los capítulos 14-15 de 1 Samuel, Saúl persistió en su autodestrucción espiritual hasta el punto de que Dios pidió a Samuel viajar a Belén y ungir a un hijo de Isaí como próximo rey de Israel. El relato de la elección de David por parte de Dios nos demuestra de manera maravillosa que Dios elige de manera soberana, basado en sus propios criterios y no en ideas u opiniones humanas. Pero aunque David fue elegido por Dios, tendrían que pasar algunos años y muchos peligros y aventuras antes de que pudiera al menos salir tranquilo de su escondite, y mucho menos gobernar Israel. Mientras tanto, el talento de David como músico lo llevó a la corte, al servicio del rey Saúl, a quien David estaba ungido para suceder.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué finaliza el libro de Rut con la mención del nombre de David?
  2. ¿Cómo contrasta el corazón de David hacia el Señor con la actitud de Saúl hacia la obediencia a Dios? (Sugerencia: leer 1 Samuel 15:13-14.)
  3. ¿Por qué tenía miedo Samuel de ir a Belén a ungir a David?
  4. ¿Cómo cree que se sintieron los hermanos mayores de David al ver su unción y al verse ellos desechados?

Reflexión

Aunque Dios dijo que ningún moabita entraría en la congregación de Jehová «ni siquiera en su décima generación» (Deuteronomio 23:3), la devoción de Rut hacia Dios la puso entre los ancestros de David, y por último, del Mesías. Este relato nos muestra que nadie está tan alejado de Dios, ni tan apartado, que no pueda volver a Él. Cuéntele a alguien que necesite ánimo esta noticia tan alentadora.