Lectura bíblica: 1 Samuel 17:1-58

Ciertamente el encuentro entre David y Goliat es uno de los relatos más conocidos de la Biblia. El relato es notable por sí mismo, pero es aún más notable cuando se consideran sus antecedentes históricos. La derrota de Goliat por parte de David se dio en un momento en el que Israel tenía gran necesidad de una victoria y de un verdadero héroe. Saúl había sido desechado por Dios como rey, y su reinado estaba en decadencia. Los filisteos —gente de mar— eran los  archienemigos de Israel. De nuevo amenazaban a la nación cuando David visitó a sus hermanos mayores que estaban en el ejército israelita en el valle Ela, al oeste de Belén. Fue allí en donde David oyó del desafío de Goliat.

Al oír al gigante filisteo, David reconoció la verdadera naturaleza de esta injuria. Goliat no estaba simplemente burlándose del ejército israelita, también estaba difamando al Dios de Israel (versículo 26). El deseo más ardiente de David era glorificar a Dios, de manera que «toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel» (versículo 46). Armado de su confianza en Dios y de su honda de pastor, salió este adolescente a pelear contra Goliat, y ya conocemos el resto del relato bíblico. El hecho puede haber ocurrido varios años después de haber estado David al servicio de la corte de Saúl, lo que explica la pregunta del rey por la identidad de David. Tal vez Saúl había olvidado a David, pero iba a estar obsesionado por él el resto de su vida.

Preguntas de estudio

  1. Además del enorme tamaño de Goliat, ¿cuál otro factor hacía que su desafío fuera tan intimidante para el ejército israelita?
  2. De entre los guerreros israelitas ¿quién se supone hubiera sido el mejor para combatir contra Goliat?
  3. ¿En qué se basaba la confianza de David de que Dios pondría a Goliat en sus manos?
  4. ¿Por qué invocó David  «el nombre» de Dios al salir al encuentro de Goliat?
  5. ¿Por qué se interesó Saúl en conocer la identidad de David y la de su familia después del combate?

Reflexión

Durante muchas generaciones del pueblo de Dios, la victoria de David sobre Goliat se ha mantenido como un ejemplo estimulante del hecho de que, con la ayuda de Dios, podemos vencer obstáculos que parecen imposibles. No tenemos que buscar gigantes para matar, pero sabemos que podemos acudir al Señor para que nos ayude cuando enfrentemos resistencia  a nuestro deseo de servir y agradar a Dios.