Lectura bíblica: 1 Samuel 24:126:25

En estas primeras lecciones acerca de David, hemos visto su valentía, su compasión y su nobleza, cualidades que él cultivó como pastor y que le servirían de mucho como rey. Ciertamente, se requiere nobleza de parte de un fugitivo inocente para perdonar la vida de su persecutor, en especial cuando este está a su merced. Pero la decisión de David de no matar a Saúl fue motivada por algo más que la bondad humana. David era una persona espiritual, «un hombre conforme al corazón de Dios», así que para él Saúl era «el ungido del SEÑOR» a quien David no tenía derecho de causar daño.

Tuvieron que ocurrir dos episodios en los que David perdonó la vida a Saúl para que este desistiera de su persecución. Es notoria la atribulada conciencia de Saúl en sus lamentos de remordimiento por sus tentativas de matar a David, a quien Saúl evidentemente amaba como a un hijo. El capítulo 25 nos da un vislumbre de cómo David fue capaz de sobrevivir en sus años de fuga y con tanta gente que dependía de él. Hombres armados a menudo protegían los rebaños de gente adinerada en esos tiempos. Fue lo que hizo David para Nabal en Maón, pero Nabal insultó a David y despidió a sus hombres sin pago. Abigail, una mujer muy prudente, evitó que David se vengara, y anunció que de seguro él sería un día el rey de Israel. Después de la muerte de Nabal, Abigail llegó a ser la esposa de David.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué David y sus hombres permanecieron ocultos después de que Saúl pareció arrepentirse de sus acciones y regresó a su casa?
  2. ¿Cuál es las posible razón que pudo haber tenido Nabal para desatender la petición muy razonable de David de darle provisiones para él y sus hombres? (25:3 da una idea).
  3. ¿Qué propuesta utilizó sabiamente Abigail para convencer a David de que a él no le convenía manchar su futuro con el asesinato de Nabal (25:2831)?
  4. ¿Cuál indicio en el capítulo 26 da a entender que Saúl toma en serio su renovado propósito de perseguir a David?

Reflexión

La venganza contra los que nos han causado algún daño es una opción tentadora, especialmente cuando nosotros no hemos hecho nada malo para merecer el maltrato. Pero el trato que dio David a Saúl y a Nabal es un valioso recordatorio de que una persona que busca agradar a Dios preferirá el camino recto y renunciará a su deseo de vengarse.