Lectura bíblica: 1 Samuel 30:1-31:13

David se había librado de la agonizante disyuntiva de aliarse a los filisteos en contra de sus propios compatriotas o de volverse en contra de las huestes filisteas y arriesgar así su propia vida y la de sus hombres.

Sin embargo, la destitución de David del ejército filisteo no significó para él ausencia de problemas. Los invasores amalecitas habían llegado a Siclag durante la ausencia de David y habían quemado la ciudad, llevándose cautivos a las mujeres y a los niños.

Esta fue una crisis muy severa pues los hombres de David estaban dispuestos a apedrear a David para dar salida a su enojo y dolor.

Pero todo quedó perdonado cuando se recuperaron las familias de los hombres, junto con un enorme botín. David mostró ser un gran diplomático al enviar algunos de estos objetos a los ancianos de Judá, previendo su llegada al trono de Israel. El día estaba cercano, pues Saúl y sus hijos murieron en combate contra los filisteos en el monte de Gilboa.

Los amigos de La Fraternidad que han hecho excursiones con nosotros a Israel y han estado en Beit She’s, han podido ver a la distancia Jabesh Gilead, desde donde vinieron hombres valientes a dar a Saúl un entierro digno.

Preguntas de estudio

  1. ¿De dónde sacó David fortaleza cuando sus propios hombres se volvieron contra él?
  2. ¿Por qué tuvo David el cuidado de dividir el botín de guerra entre los ancianos y el pueblo de Judá ?
  3. Explique por qué el fiel escudero de Saúl estuvo tan renuente a matar a Saúl aun cuando era el mismo Saúl que se lo ordenaba.
  4. ¿Qué ocurrió a los israelitas en el campo de batalla cuando vieron a su rey muerto y a su ejército derrotado?

Reflexión

Hay una lección importante para nosotros en el ejemplo de los hombres de Jabesh Gilead. Proclamaron ayuno como luto por la muerte de Saúl. Aun cuando en muchos aspectos este fracasó como rey, estos hombres aún le rindieron honor como tal. Debemos honrar a aquellos que tienen autoridad sobre nosotros, aunque sus hechos no siempre sean dignos de elogio.