Lectura bíblica: 2 Samuel 10:1-19

Aunque era un guerrero misericordioso, David tuvo que pelear contra los enemigos de Israel. En cierto sentido este relato es extraño, pues pareciera que las batallas aquí descritas pudieran haberse evitado si tan sólo Hanún, el rey de Amón, hubiera aceptado sin cuestionamientos el sincero pésame de David. Pero Hanún oyó a sus consejeros, quienes le dieron un pésimo consejo. Pudo ser que ellos creían sinceramente que los mensajeros de David eran espías, aunque estaban equivocados. O quizá estos nobles de Amón pudieron haberse vuelto contra David con la intención de provocarlo y obtener alguna victoria sobre Israel.

Sea cual sea la razón, los hombres de David fueron humillados sin razón por parte de los amonitas que los recibieron. Después, los amonitas juntaron un ejército de 33 000 mercenarios de los estados vecinos arameos, otro acto de agresión sin causa contra Israel. El ejército de David se apuntó una victoria rotunda bajo el liderazgo de Joab y su hermano Abisai. Pero parece que los arameos no aprendieron la lección, porque se reagruparon, enviaron refuerzos y volvieron de nuevo contra Israel. Esta vez David mismo condujo a la victoria a los ejércitos de Dios, y este fue el último triunfo del rey guerrero de Israel antes de su aventura amorosa con Betsabé.

Preguntas de estudio

  1. ¿Qué revela acerca de los motivos de los amonitas la humillación de los mensajeros de David?
  2. ¿Qué nos dice Amós 1:13 y Sofonías 2:8-11 acerca de la historia de la relación entre los amonitas e Israel?
  3. ¿Por qué cree que Dios concedió a Joab una victoria tan grande a pesar de que había cometido traición y asesinato?
  4. ¿Por qué David mismo lideró la última batalla contra los arameos?

Reflexión

Todo aquel que ha sentido que sus nobles motivos han sido malinterpretados, ya sea de manera voluntaria o fortuita, puede identificarse con los emisarios de David en esta historia. Ya que todos hemos sufrido esa clase de rechazo, tomemos la determinación de ser cuidadosos en extremo a la hora de juzgar los motivos de los demás.