Lectura bíblica: 2 Samuel 15:1-17:23

Parece evidente que los años de destierro que pasó Absalón, primero en Gesur y luego en Jerusalén, hicieron crecer el resentimiento que luego se convirtió en rebelión contra su padre. Esto pudo haber causado en parte la rebelión de Absalón, aunque también él era orgulloso, testarudo y tal vez hasta impetuoso. Sea como sea, el plan de Absalón fue obviamente bien pensado. Pasó buen tiempo utilizando su encanto y su buena apariencia para ganarse la lealtad del pueblo, luego escogió la importante ciudad de Hebrón, a 42 kilómetros al sur de Jerusalén, para declararse a sí mismo nuevo rey. Justamente el lugar en donde David empezó su reinado (2 Samuel 2:1–4).

Una vez que se supo en Jerusalén que Absalón se había proclamado rey, David se dispuso a huir de Jerusalén. Le faltaba ánimo para pelear contra Absalón y quería evitarle a la ciudad santa la devastación de la Guerra. David y sus seguidores abandonaron Jerusalén y se fueron al monte de los Olivos con la intención de cruzar el río Jordán, lejos del alcance de Absalón, por el momento. El resto de este estudio muestra con claridad en dónde estaban las lealtades de varios pueblos, con David o con Absalón.

Preguntas de estudio

  1. Puesto que Hebrón estaba en el territorio de Judá, la propia tribu de David, ¿qué efecto trataba de lograr Absalón al declararse rey en Hebrón?
  2. ¿Por qué dijo David a los sacerdotes que llevaran de nuevo el Arca de la Alianza al templo en Jerusalén? (15:24,25)
  3. ¿Por qué maldice tan severamente Simei a David?
  4. ¿Por qué Ahitofel, el consejero de Absalón, se quitó la vida después de que su consejo fue rechazado? (17:23).

Reflexión

La lealtad es una cualidad maravillosa, tanto para un siervo del rey como para nosotros en nuestras vidas diarias. «En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia» (Proverbios 17:17). Que sea este nuestro lema de la amistad.