Lectura bíblica: 2 Samuel 17:24-18:33

Es imposible leer la narración de la derrota y muerte de Absalón sin sentir la profundidad del dolor de David. Él era tan valioso para sus soldados que estos se negaron a dejarlo salir con ellos a combatir a Absalón y su ejército rebelde, por temor de que algo le pasara al rey. No debemos pasar por alto la triste realidad de que todas las bajas de la batalla eran israelitas, hermano contra hermano, como pasa tan a menudo en la guerra civil. La batalla se dio en bosque espeso, así que no es de sorprenderse de que Absalón chocara contra una rama baja. La idea popular de que se enredó en su cabello largo no proviene de las Sagradas Escrituras, sino que pudo haber sido, en un sentido, justicia poética.

El soldado del ejército de David que informó a Joab de la difícil situación en la que se encontraba Absalón había oído a David dar la orden clara y expresa a sus hombres de que no causaran daño a su rebelde hijo. Aun así, fiel al formalismo, Joab no titubeó en matar a Absalón. La mezcla curiosa de crueldad y compasión de Joab salió a relucir de nuevo cuando trató de asegurarse de que la noticia de la muerte de Absalón llegara suavemente a David. Absalón fue enterrado en una fosa en el bosque, sin otra señal que una pila de piedras que indicaran su tumba, en marcado contraste con el monumento que él mismo se había construido. Como todos sabían que iba a suceder, David se hundió inmediatamente en la más inconsolable aflicción al conocer la noticia de que Absalón había muerto.

Preguntas de estudio

  1. ¿Cómo los hombres que se mencionan en 2 Samuel 17:27 muestran su amor y lealtad a David?
  2. ¿Por qué tenían los hombres de David tanto miedo de que algo le pasara si él salía con ellos al campo de batalla?
  3. ¿Qué pasó con la rebelión de Absalón después de su muerte?
  4. ¿Por qué insistió Joab en que un siervo extranjero diera a David la noticia de la muerte de Absalón?

Reflexión

Este relato de David y del pesar que lo acompañó narra hechos que ocurrieron años después de su aventura con Betsabé, y fue también resultado del juicio de Dios contra él y su familia (2 Samuel 12:11).

Un serio recordatorio de que nuestras acciones pueden tener graves consecuencias.