Lectura bíblica: 2 Samuel 21:1-23:39

Este estudio nos enfrenta con un aspecto de la naturaleza de Dios con el que a veces luchamos como humanos que somos: su justo juicio contra el mal. La razón de la hambruna de Israel, como se le reveló a David, fue el asesinato por parte de Saúl de unos gabaonitas, un pueblo extranjero con el cual Josué había hecho pacto de paz muchos años antes (Josué 9:15-21). Esta violación del pacto no se registra en las Sagradas Escrituras, pero una línea de la tradición judía dice que Saúl había  ordenado la muerte de siete gabaonitas, lo que les daba derecho a la demanda de siete descendientes de Saúl como acto de justicia según la ley, que era «pagarás vida por vida» (Éxodo 21:23).

El duro acto de justicia en contra de la familia de Saúl terminó con la hambruna en Israel, y David  llevó a cabo el paso adicional de enterrar los restos de Saúl y de Jonatán con los siete miembros muertos de su familia. Desde allí se desplazó David hacia la última gran victoria sobre sus viejos enemigos, los filisteos. Pero los años habían hecho mella en la capacidad para el combate de David y tuvo que ser rescatado por uno de sus valientes soldados. El admirable canto de David en 2 Samuel 22, el cual es casi idéntico al Salmo 18, constituye un ejemplo maravilloso de la calidad del poeta y cantor de Israel y de lo que es ser un hombre conforme al corazón de Dios en sus mejores momentos. Y como David era un gran guerrero inspiraba a los que le rodeaban a hacer grandes proezas en la batalla. Los «poderosos hombres» de David estaban entre los mejores guerreros de la historia.

Preguntas de estudio

  1. ¿Cómo sabemos que el juicio que se llevó a cabo en contra de la familia de Saúl fue un acto de justicia y no una venganza?
  2. ¿Cuáles son algunos términos descriptivos usados 22:23 para mostrar la grandeza y el poder de Dios?
  3. ¿Cuál fue el mensaje de alabanza a Dios que David expresa en su poema en 23:17?
  4. ¿Cuál es el elemento común de las victorias atribuidas a los poderosos guerreros de David?

Reflexión

En todas las etapas de su vida David tuvo el cuidado de dar a Dios el mérito y la alabanza por sus éxitos. Quizás no seamos tan elocuentes como David, pero también nosotros podemos ser cuidadosos y honrar al Señor cuando derrama sus favores y bendiciones sobre nosotros.