Lectura bíblica: Números 13:1-33

Tan sólo once días después de que salieron de Egipto, los israelitas llegaron a Cades, un oasis en el Neguev, que es una región desértica ubicada a ochenta kilómetros al suroeste de Berseba. Como la nación estaba a las puertas de la tierra prometida, Moisés envió doce espías a que la exploraran y luego dieran su informe. Estos hombres trajeron la maravillosa noticia de que la tierra fluía «leche y miel». No obstante, los espías también trajeron una mala noticia: por toda la tierra había grandes ciudades y pueblos fortificados.

Josué y Caleb reprendieron a los otros diez espías que fueron con ellos y aseguraron al pueblo que Israel podía derrotar a los cananeos. Pero el miedo humano pudo más que la confianza en Dios. El pueblo rechazó a Josué y a Caleb y murmuró contra Moisés. Después de que Dios cegara la vida de los espías desleales (Números 14:37), el pueblo decidió que era tiempo de actuar, aun sin Moisés ni el arca del testimonio (14:44-45), pero fueron derrotados. Israel volvió a Cades, y fue allí que más tarde Moisés desobedeció a Dios (Números 20:1-13). Muchos años transcurrieron antes de que Israel habitara en Canaán.

Preguntas de estudio

  1. De acuerdo con Números 13:27, ¿qué clase de tierra descubrieron los espías en Canaán?
  2. ¿Por qué los israelitas no confiaron en sus líderes ni en el Señor después de que ya habían visto muchos milagros?
  3. ¿Por qué el pueblo fue derrotado cuando al fin decidieron invadir Canaán por su propia cuenta?
  4. ¿Por qué Dios impidió durante cuarenta años que Israel tomara la tierra?

Reflexión

Aunque nuestros estudios de este mes se enfocan en lugares geográficos, podemos extraer de cada sitio lecciones importantes acerca de la fe y de la vida. Por ejemplo, de la experiencia de Israel en Cades podemos aprender que sin importar los obstáculos o las aparentes «oportunidades» que enfrentemos, no podemos cambiar la fe y la obediencia en Dios por intentar hacer las cosas en nuestra propia fuerza y sabiduría.