Lectura bíblica: Jueces 6:33-7:25

El valle de Jezreel es un importante valle al norte de Israel que abarca la antigua ruta conocida como la via maris, que en la antigüedad conectaba a Mesopotamia con Egipto. Conocido como «el valle de la salvación de Dios» o Ha-Emek en hebreo, esta zona estratégica tiene unos veinticuatro kilómetros de ancho y cuarenta y ocho kilómetros de largo, y es un terreno bien irrigado.

Puesto que el valle de Jezreel es parte del único paso natural que atraviesa la tierra de Israel de ese a oeste, ha sido el escenario de numerosas batallas y disputas territoriales.

El libro de Jueces describe una de las batallas más famosas. Dios llamó a Gedeón a libertar a Israel de los «madianitas y amalecitas y los hijos del oriente» que oprimían al pueblo. Gedeón rodeó el valle con apenas 300 hombres que llevaban cántaros vacíos con antorchas ardiendo, y Dios les dio una gran victoria.

La entrada suroeste del valle de Jezreel se encuentra en Meguido, conocido también como Armagedón, donde muchos cristianos creen que se librará la batalla culminante al final de los tiempos. Cabe agregar que, desde el norte, la ciudad de Nazaret tiene vista al valle de Jezreel.

Preguntas de estudio

  1. En Josué 17:16 vemos de nuevo que los israelitas estaban indecisos en cuanto a intentar conquistar los pueblos del valle de Jezreel. ¿Por qué estaban renuentes?
  2. ¿Por qué llamarían los israelitas al valle de Jezreel «el valle de la salvación de Dios»?
  3. Según Jueces 6, en realidad Gedeón fue un hombre más bien tímido y sencillo que necesitó convencerse de que Dios lo llamaba a liderar a Israel. ¿Por qué fue reacio Gedeón a asumir el liderazgo? (Pista: ver Jueces 6:15).
  4. Además de dar a Gedeón la señal del vellón, ¿de qué otra manera afianzó Dios a su renuente guerrero (Jueces 7:13-15)?

Reflexión

La atractiva ubicación y el tamaño del valle de Jezreel lo convirtieron en un lugar susceptible de ser atacado y marcado por las guerras. De igual manera, todos tenemos puntos en la vida que pueden ser atacados con facilidad y que están marcados por las luchas. Sin embargo, debemos permanecer firmes cuando el enemigo nos ataca, porque Dios es poderoso para ayudarnos a vencer.