Lectura bíblica: Isaías 5:1-6:13

Estos dos capítulos de Isaías son un estudio de contrastes, elaborado alrededor de los seis ayes del capítulo 5 y del llanto lastimero de Isaías tras haber experimentado su visión del Señor: «Ay de mí» (6:5). El prolongado ministerio de Isaías a Judá incluyó un anuncio de juicio y el futuro exilio del pueblo de Dios, y su restauración a la tierra al final del exilio. Isaías escogió la conocida imagen de la viña para describir la nación (Isaías 3:14; Jeremías 2:21) cuyo labrador era Dios mismo (5:7). Pero a pesar de que Dios hiciera todo para que esta viña diera fruto, en la época de Isaías produjo solamente «uvas silvestres» (v. 2). Las seis categorías específicas de pecado que siguen a la descripción de la nación exponen las formas en que el pueblo desagradaba a Dios.

A diferencia del pueblo que era insensible a las cosas santas, Isaías estaba atemorizado por la presencia santa de Dios. Aquí hay otro contraste, aunque no explícito: por orgullo, el rey Uzías usurpó el cargo de sacerdote, y por su desobediencia fue expulsado del templo por el resto de su vida (2 Crónicas 26:1421). En cambio, Isaías podía adorar libremente en el templo. El profeta no se mantuvo distante del pueblo ni lo despreció, sino que se identificó con sus faltas. En esta impresionante visión, Dios proveyó limpieza para Isaías y lo llamó a la difícil tarea de hablar a un pueblo que en realidad no oiría. Sin embargo, Isaías pronunció de inmediato su conmovedora respuesta: «Heme aquí, envíame a mí» (6:8). La disposición del profeta para hacer la voluntad de Dios ha inspirado a generaciones de creyentes.

Preguntas de estudio

  1. ¿Qué ocurriría si Dios quitara el cerco de protección a Israel (5:5)?
  2. ¿A quién describen las perturbadoras imágenes de Isaías 5:26-30?
  3. ¿Por qué los serafines de la visión de Isaías usaban dos de sus alas para cubrir sus ojos?
  4. ¿A pesar de que el pueblo se negaba a oír a Isaías, ¿cuál recordatorio de la misericordia de Dios registra el profeta en 6:13?

Reflexión

No puedo evitar pensar en las muchas maneras en que los amigos de la Fraternidad, como usted, han respondido también al llamado bíblico de bendecir a Israel con su propio compromiso a través de la Fraternidad, diciendo: «Heme aquí, envíame a mí». Que Dios lo bendiga por su obra.