Lectura bíblica: Isaías 7:1-10:34

Isaías tenía un mensaje vital para el rey Acaz en Jerusalén. Israel, que era el reino del norte, había formado con Aram [Siria] una alianza contra Judá, un pacto que aterró a Acaz. Pero Dios envió a Isaías a comunicarle un mensaje de liberación de esta amenaza e invitó al rey a pedir una señal de confirmación. Aunque la respuesta de Acaz (7:12) suena piadosa, aparece como una declaración de incredulidad. La señal de que Judá sería librada de la alianza entre Israel y Aram [Siria] era el nacimiento de un niño que aún sería pequeño cuando Israel y Aram [Siria] fueran arrasados. Pocos años después de esta profecía, Asiria conquistó estas dos naciones y terminó la amenaza contra Judá.

Por ese tiempo Isaías tuvo un hijo cuyo nombre fue una señal para el pueblo de Dios: Sear-Jasub (7:3), que significa «un remanente volverá». Luego, el profeta tuvo un segundo hijo: Maher-salal-hasbaz (8:1), que significa «el despojo se apresura, la presa se precipita». El nombre de este niño era una profecía de la pronta destrucción de Aram [Siria] y de Israel por parte de Asiria. En el capítulo 9 Isaías describió un día futuro más esperanzador con el nacimiento del hijo de Acaz: Ezequías. Los comentaristas judíos y el Talmud coinciden en que él es la persona aquí citada. La nación necesitaría esta esperanza, ya que la mano de juicio de Dios pesó una y otra vez, si bien el capítulo 10 incluye la promesa de que Asiria misma enfrentaría el juicio de Dios. Esta profecía se cumplió cuando Asiria cayó ante los babilonios en el 609 a.C.

Preguntas de estudio

  1. ¿De qué manera el niño «Emanuel» profetizado en Isaías 7:14 era una señal de que Dios estaba con su pueblo?
  2. ¿Por qué dice Isaías en 8:13 que Dios era el único a quien su pueblo debía temer?
  3. ¿¿Cómo demostró Ezequías que era una bendición para el pueblo de Judá (pista: leer 2 Reyes 18-19)?
  4. ¿Isaías 9:8-10:4 describe la caída de Israel. Escriba algunas razones que dan cuenta de la severidad de este juicio.?

Reflexión

Isaías hizo una notable declaración en 8:20: «¡A la ley y al testimonio!» Este es un conmovedor recordatorio para el pueblo de Dios de que su Palabra es nuestro único parámetro confiable. En estos días de amenaza permanente y tensión en Israel y en las naciones, tomémonos muy en serio la exhortación del profeta.