Lectura bíblica: Isaías 28:1-30:33

En estos capítulos observamos de nuevo el estilo de Isaías de comunicar su mensaje: pronuncia ayes de parte de Dios, o juicio atenuado con visiones de la bendición futura. La condición de los reinos del norte y del sur no era agradable a Dios. En el capítulo 28, Israel y su capital Samaria constituyen el centro del disgusto de Dios. La embriaguez era un problema tan serio en este reino que los sacerdotes y profetas eran incapaces de llevar a cabo sus ministerios como era debido. La «cura» para el pecado de Israel sería la conquista de Asiria, aunque Isaías volvió a recordarle al pueblo que el futuro será glorioso cuando el Mesías venga a reinar (28:1617).

En lo concerniente al pecado de la nación y el juicio severo de Dios, a Judá no le fue mucho mejor que a sus parientes del norte. Al pueblo se le imputaba por ofrecer adoración vacía al Señor en «Ariel», un nombre para Jerusalén. La ciudad sería sitiada por Senaquerib, el rey de Asiria, después de que este conquistara el reino del norte, y el pueblo de Judá quedaría aterrorizado al ver el gran ejército de este rey. Con todo, Isaías profetizó que Jerusalén sería librada de Asiria si el rey Ezequías y el pueblo atendían a su mensaje y no buscaban ayuda en Egipto. Ezequías hacía frente a una gran presión por parte de los miembros de su gobierno que favorecían una alianza con Egipto.

Preguntas de estudio

  1. ¿Qué querían comunicar los líderes de Judá con su burla a Isaías (28:9-10)?
  2. ¿Cuáles serán las características extraordinarias del gobierno del Mesías (28:17)?
  3. ¿Por qué Isaías 28:21 alude al juicio de Dios como «su extraña obra» y «su extraño trabajo»?
  4. ¿Qué promesa hace Dios a Judá en pleno anuncio de su juicio inminente y del exilio de la nación en Babilonia (29:5-8)?

Reflexión

Nos convendría tomarnos muy a pecho la declaración de Dios acerca de lo inútil que es la adoración (29:13) cuando la realidad de la vida del adorador no corresponde a las palabras que salen de sus labios. Dios busca a quienes le adoran y le honran tanto con su corazón como con sus obras.