Lectura bíblica: Isaías 31:1-32:20

Isaías advirtió en repetidas ocasiones a los líderes y al pueblo de Israel y de Judá acerca de la necia estrategia de apoyarse en Egipto para hacer frente a la invasión del ejército asirio. El capítulo 31 replantea este mensaje en términos muy fuertes. Egipto no puede ayudar porque sus soldados y caballos no son más que carne, mientras que el Dios de Israel es fuerte y no teme frente a ejército humano alguno. El verdadero problema de buscar ayuda en Egipto era que el pueblo de Dios ponía su confianza en esa alianza en lugar de confiar en Él. Egipto era famoso por sus caballos, y los asirios sin duda contaban con un gran número de estos, mientras que Judá tenía más bien pocos.

Desde el 31:89 vemos con claridad la insensatez de confiar en ejércitos para recibir protección, mientras Dios había dicho por medio de Isaías que Asiria caería porque Él intervendría sobrenaturalmente antes que sus ejércitos pudieran conquistar Judá. Aunque Judá no caería bajo Asiria, Dios advirtió al pueblo que descartaran cualquier celebración y se vistieran de cilicio porque les sobrevendría un día desolador. La profecía acerca de que Jerusalén se volvería «cuevas para siempre» (32:14) no apunta al final de los tiempos, sino a un largo período después del cual Dios derramará su Espíritu con la venida del Mesías a reinar. Este será un tiempo de justicia, rectitud, paz y prosperidad para Israel y para el mundo.

Preguntas de estudio

  1. ¿Cuál declaración con tono irónico pronuncia Isaías en 31:2 acerca de Dios y de su poder para proteger a su pueblo?
  2. ¿A qué pecado constante de Israel aluden los versículos 6-7 de Isaías 31?
  3. A diferencia de la época de Isaías en la que el pueblo no atendía a la Palabra de Dios, ¿qué sucederá durante el reinado del Mesías (ver 32:34)?
  4. ¿Por qué a las mujeres orgullosas y presumidas de Jerusalén se les aconseja cambiar sus ropas finas por vestiduras ásperas y golpearse el pecho (32:11-12)?

Reflexión

Oremos para que venga pronto el día en que la bendita profecía de Isaías 32:1718 se convierta en realidad en la Tierra Santa: «El efecto de la justicia será la paz y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras y en lugares de reposo».