Lectura bíblica: Isaías 33:1-35:10

Aquí reaparecen los motivos del juicio y la bendición o salvación que Isaías acostumbra mencionar en conjunto. El problema inmediato para Judá era que Senaquerib, rey de Asiria, y su ejército venían contra Judá. Pero el Señor acabaría con este arrogante destructor. El «que hace traición» (33:1) puede aludir a los habitantes de Judá que presionaban al rey Ezequías para buscar una alianza con Egipto a fin de proteger a la nación de los asirios. Esto era contrario a la voluntad de Dios para su pueblo, como les había dicho Isaías y, por ende, un acto de traición contra Dios. Pero tanto los asirios como aquellos que no quisieron hacer caso a Dios caerían.

En contraste con el fin del malvado, la última parte del capítulo 33 describe claramente quién vivirá y verá la salvación de Dios: el justo verá el fin de la amenaza asiria y gozará de abundancia y salud. El tema de Isaías 34 es el juicio para todos los enemigos de Dios, con Edom como representante de todos los opositores de Dios. Edom era pariente cercano de Israel, la tierra de los descendientes de Esaú. Sin embargo, los edomitas se constituyeron en enemigos perpetuos de Israel, y padecerían un juicio aterrador. Y después de que Dios trate con sus enemigos, la tierra de Israel gozará de las bendiciones del reino del Mesías.

Preguntas de estudio

  1. Según Isaías 33:6, ¿cuál es la clave para disfrutar de las bendiciones de Dios?
  2. ¿Cuál es el pueblo mencionado en Isaías 33:18-19 que nunca más será visto en Judá?
  3. ¿Por qué todas las naciones son llamadas a prestar atención al mensaje de Isaías en el capítulo 34?
  4. ¿De qué manera la profecía de Isaías 35:12 se ha hecho realidad en el restablecimiento de la nación de Israel?
  5. ¿Cuál es el «Camino de Santidad» (35:8)?

Reflexión

Hemos visto la bendición que fluirá a todas las naciones, y al mundo natural, cuando el pueblo de Dios sea restaurado por completo a la tierra de Israel. Permítame animarlo recordándole que la obra que hacemos juntos por medio de La Fraternidad es una verdadera fuente de bendición para muchos.