Lectura bíblica: Isaías 51:1-53:12

El pueblo de Israel ha tenido siempre un remanente de fieles y justos que han guardado su fe en Dios. En los capítulos 51–52 se habla de ellos y se les insta a recordar su pasado. El mismo Dios poderoso que de forma prodigiosa fundó una gran nación con Abraham y Sara redimirá también a su pueblo de la cautividad. Sión recibió entonces el llamado a despertar del largo sueño del exilio y a prepararse para la restauración.

Isaías profetizó que la ciudad de Jerusalén sería reconstruida: cuando el pueblo vuelva a la ciudad santa, eso significará también el regreso del Señor mismo (52:8). Después de comunicar las buenas nuevas de la restauración de Israel, retoma el llamado a los exiliados para que salgan de la tierra de su cautividad bajo la protección de Dios. Como se indicó en el estudio anterior, este texto incluye el último y más conocido de los cuatro cánticos del siervo de Isaías (52:13–53:12). Muchos sabios judíos consideran que el siervo es Israel, el pueblo de Dios, mientras otros creen que es una referencia al Mesías. Es indudable que en su historia el pueblo judío ha sido despreciado y rechazado, lo cual correspondería a esta descripción. Sin embargo, este cántico también puede referirse a la obra del Mesías, cuyas luchas a favor del pueblo de Dios culminarán en victoria y exaltación.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué fue un milagro el nacimiento de Israel por medio de Abraham y Sara?
  2. ¿Por qué se le dijo al pueblo de Dios que despertara y se preparara para lo que iba a venir?
  3. ¿En qué difiere la salida de Israel del exilio en Babilonia de la salida de la esclavitud en Egipto (Pista: compare Isaías 52:12 con Éxodo 12:11)?
  4. ¿Por qué Isaías 53:1 señala que no todos creerían el anuncio del profeta acerca de la restauración futura de Israel?

Reflexión

El «brazo de Jehová» (Isaías 53:1), que aquí representa su gran poder, aún se revela hoy a favor de su pueblo. Podemos verlo en la historia moderna de Israel en las muchas veces que ha sido librado de las manos de sus enemigos. Alabemos a Dios por cuidar de los suyos y protegerlos.