Lectura bíblica: Isaías 59:1-62:12

Los últimos capítulos de Isaías continúan con temas destacados en la segunda sección principal del libro (Isaías 40–66). Estos incluyen la necesidad de la nación de reconocer y arrepentirse de sus pecados que han llevado a sus habitantes al exilio. Como un cirujano que debe herir antes de sanar, el Señor confrontó a Israel con sus fracasos. Isaías se identificó con el pueblo y confesó sus pecados ante Dios como representante de la nación, y el capítulo 59 termina con una promesa reiterada del anhelo de Dios de sanar y restaurar. El punto culminante de esto será cuando «el Redentor», el Mesías, visite al pueblo de Dios (59:20).

La llegada gloriosa del Mesías marca el comienzo de la edad de oro de Israel. Es maravilloso solazarse en la descripción de los tiempos mesiánicos en Isaías 60 y los capítulos siguientes. En ellos se incluye el regreso de los exiliados de Israel a la Tierra Santa desde los rincones más lejanos de la Tierra (v. 4), una profecía que se cumple el día de hoy y de la cual somos partícipes privilegiados por medio del ministerio En alas de águilas de La Fraternidad. El gozo que se experimentará cuando venga en plenitud la era mesiánica está muy bien expresado en la gloriosa descripción del futuro de la nación (Isaías 62).

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué era tan importante el arrepentimiento para que Israel tuviera una relación correcta con Dios?
  2. Según Isaías 60:3, ¿qué hará que las naciones se sientan atraídas a Israel en la era mesiánica?
  3. ¿Qué nos enseña Isaías 61:8 acerca de los requisitos éticos de aquellos que han de gozar de las bendiciones de Dios?
  4. Cuando la nación sea restaurada por completo en la era mesiánica ¿con qué maravilloso nombre se conocerá a los fieles israelitas y a la santa ciudad de Jerusalén (62:12)?

Reflexión

En este estudio aparece otro versículo que ocupa un lugar destacado en el ministerio de La Fraternidad. La osada declaración del profeta: «Por amor de Sión no callaré y por amor de Jerusalén no descansaré» (Isaías 62:1) ayudó a reafirmar mi convicción de que quienes amamos a Israel debemos defenderlo y procurar su bienestar ante aquellos que buscan su destrucción.