Lectura bíblica: Jonás 1:11-17

Cuando alguien trata de alejarse de Dios, sus acciones afectarán, lamentablemente, a otras personas. Eso fue lo que pasó con los marineros del barco en el que iba Jonás, y estos marineros, acostumbrados al mar, se sintieron aterrorizados. Entonces clamaron a sus dioses para que los librara de la tormenta en el mar Mediterráneo. Cuando echaron suertes e identificaron a Jonás como el culpable, este al fin reconoció que era inútil huir del Señor y pidió a los  marineros que lo lanzaran al mar. Pero los marineros no querían sentirse culpables de asesinato, por lo que se negaron. La sagrada Escritura nos dice que estos hombres hicieron enormes esfuerzos para recuperar el mando de la embarcación. Pero no lo lograron, de manera que no tuvieron otra opción.

Así que los marineros, que adoraban a otros dioses, clamaron por perdón al Dios de Israel y lanzaron a Jonás al mar. Tan pronto como Jonás tocó agua, se calmaron los vientos y las olas. Hubo regocijo entre los hombres e hicieron un sacrificio al Señor. Aunque estos hombres probablemente adoraban a muchos dioses, la creencia en esos tiempos era que el dios que dominaba al mar era el más poderoso. Mientras los marineros hacían su acto de adoración, a Jonás se lo tragaba un enorme pez en el momento del cual seguro pensó que sería el último de su vida. Mas Dios no había terminado con su siervo rebelde.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué los marineros no querían lanzar a Jonás al mar?
  2. ¿Por qué finalmente decidieron lanzarlo al mar?
  3. ¿Por qué estos marineros paganos temieron y adoraron al Dios de Israel?
  4. ¿En qué forma mostró Dios su misericordia aun cuando Jonás le desobedeció?

Reflexión

Así como lo hizo con Jonás, Dios a menudo nos da más de una oportunidad para que hagamos su voluntad. La historia de Jonás nos enseña no solo la importancia de obedecer a Dios, sino también el gran amor y la paciencia que Él tiene con sus a menudo rebeldes hijos.