Lectura bíblica: Jonás 2:1-11

Una de las ironías del relato de Jonás es que él no «vio la luz» hasta después de que se encontró en la oscuridad total. Es imposible imaginar lo que pudo haber sido para Jonás estar metido en el estómago de un enorme pez. Él mismo describió la experiencia como estar en las profundidades de la tumba (v. 2).

Pero fue allí en donde Jonás entró en razón y se dio cuenta de que Dios había sido misericordioso al salvarle la vida. Jonás habló de su experiencia tan cercana a la muerte en una oración que es en realidad un himno de alabanza a Dios. Él alabó a Dios por haberlo salvado de la muerte y describió cómo su corazón se volvió al Señor cuando comprendió bien la realidad de su situación desesperante.

Tal vez la parte más importante de la oración de Jonás es su promesa de «cumplir» (v. 9) en esta la segunda oportunidad que Dios le dio para que obedeciera su llamado. La oración de Jonás muestra también su conocimiento de la sagrada Escritura, pues la estructura de su oración sigue el modelo de muchos salmos y cantos de la Biblia. Ya con una actitud de humildad y arrepentimiento, Jonás estaba dispuesto a ir a Nínive. Entonces el pez obedeció a Dios y arrojó a Jonás en tierra firme.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué piensa usted que Jonás creía que merecía morir?
  2. ¿Qué mensaje de aliento encontramos en  el versículo 4 de la oración de Jonás?
  3. ¿Qué nos dice el versículo 7 acerca de la gravedad de la condición de Jonás dentro del pez?
  4. Jonás hizo la promesa de obedecer a Dios. Lea Eclesiastés 5:45 y describa con qué seriedad toma Dios las promesas que le hacemos.

Reflexión

Ya vimos cómo Jonás trató de eludir el llamado a llevar el mensaje de Dios a Nínive. Todos nosotros tenemos un llamado que cumplir. El primer paso es entender que Dios tiene sus manos en nuestras vidas, y una vez que entendamos esto, debemos ser diligentes en cumplir nuestras responsabilidades para con Dios, nuestra familia, nuestro trabajo y nuestra comunidad.